Crisis en el PSOE

Los críticos fuerzan a Pedro Sánchez a dimitir tras un convulso Comité Federal

Los críticos tumbaron la celebración de primarias y un Congreso extraordinario con 132 votos en contra y 107 a favor en un bochornoso Comité que se extendió durante casi 12 horas y en el que hubo gritos, insultos y hasta llantos - El ya ex secretario general socialista se muestra "más orgulloso que nunca" de pertenecer al PSOE

02.10.2016 | 19:14
Los críticos fuerzan a Pedro Sánchez a dimitir tras un convulso Comité Federal

La batalla feroz desatada en el PSOE en los últimos días concluyó anoche con la derrota de Pedro Sánchez, que ha presentado su dimisión dejando al partido hecho trizas y en manos de una gestora, dirigida por el presidente asturiano, Javier Fernández, que deberá decidir si facilita o no la abstención de Mariano Rajoy.

Sánchez no tuvo más remedio que tirar la toalla y arrastrar a su ejecutiva en funciones después de que el Comité Federal, en una convulsa reunión, rechazara, por 132 votos en contra, frente a 107, su propuesta de celebrar primarias en octubre y el congreso en noviembre.

Pocos minutos después del triunfo de los críticos, Sánchez anunciaba su decisión ante el máximo órgano, mostrando su "orgullo" por pertenecer al PSOE y apelando a la unidad ante el cisma en el que queda.

"Para mí es un orgullo ser militante del PSOE y, en consecuencia, la comisión gestora contará con mi apoyo leal, con el apoyo que siempre he pedido y que, afortunadamente, he tenido en muchísimas ocasiones de mi organización en estos dos años tan intensos de la vida política española", han afirmado Sánchez en una declaración en la sala de prensa de Ferraz.

En su despedida, Sánchez no aclaró si renunciará a su escaño en el Congreso y si optará a las próximas primarias para intentar recuperar las riendas del PSOE.

La gestora que releva a la Ejecutiva saliente la va a dirigir Javier Fernández, una de las personas más respetadas en el partido por su trayectoria institucional y en el partido.

El hasta ahora secretario general del PSOE prometió en su discurso su "apoyo leal" a la nueva gestora. Sánchez aprovechó para hacer un llamamiento a la militancia del PSOE, a los "socialistas de corazón, con o sin carné", para que "hoy más que nunca" estén orgullosos de militar en el partido.

Su dimisión se produjo, como él mismo reconoció, después de un "día muy intenso" y de "mucho acaloramiento" que desembocó en una votación, que le ha resultado "adversa", sobre la celebración de un Congreso Extraordinario en noviembre con unas primarias el 23 de octubre para que "la militancia pudiera votar a su nuevo secretario general".


Con semblante serio, en una comparecencia tras la que no admitió preguntas y que comenzó con su agradecimiento a la labor de los medios de comunicación, Pedro Sánchez recordó que, como dijo, no puede "administrar" una decisión que no comparte porque sus padres le enseñaron que "lo más importante es sostener la palabra" y defender sus convicciones.

Un congreso que propuso, según dijo, para dirimir dos cuestiones: el liderazgo que estaba puesto en cuestión y el debate sobre el posicionamiento del PSOE en la investidura.

Pedro Sánchez iniciaba esta breve comparecencia con un agradecimiento a los medios de comunicación por haber trabajado estos días pendientes de la situación "tan crítica" por la que pasa su partido, "singularmente" tras la dimisión de los diecisiete miembros críticos de la Ejecutiva.

"Ha sido un honor"

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, anunciaba su dimisión del cargo ante el Comité Federal de su partido, tras perder la votación sobre la celebración de un congreso exprés. Sánchez tomaba la palabra al hacerse oficial los resultados de la votación, que ha perdido con 132 votos en contra frente a 107 a favor.


Audio del anuncio de Pedro Sánchez de su dimisión al Comité.

Los alrededor de 250 asistentes se pronunciaron a mano alzado sobre este asunto, después de que a media tarde se frustrara una votación secreta, en urna, por las quejas de los críticos.

En su intervención, comunició que dimite y apeló a la unidad del PSOE. "Para mí ha sido un orgullo y presento mi dimisión. Ha sido un honor", señaló.

Se comprometió a seguir sirviendo de manera leal a su partido y agradeció el trabajo realizado en estos dos años de mandato. "Es un orgullo ser militante del PSOE", recalcó.

También destacó que había realizado su propuesta sobre el calendario de primarias y de congreso exprés por entender que había un debate que venía de largo y un cuestionamiento al secretario general.

Y además porque está convencido de que el PSOE tenía que dar una alternativa al Gobierno de Rajoy, que no fue posible en la breve legislatura pasada.

 

Un Comité a cara de perro

El Comité Federal se esperaba a cara de perro después de que los decibelios de la disputa fueran subiendo cada día y finalmente así fue. La reunión se desarrolló en un ambiente inédito para la etapa reciente del PSOE, con militantes abucheando a una parte del partido a su llegada a Ferraz, hasta el punto de que tuvieron que garantizar la seguridad antidisturbios de la Policía, y momentos de exaltación en el interior, gritos y mucha preocupación porque no se veía ninguna posibilidad de acuerdo. Incluso la líder del partido en Andalucía, Susana Díaz, no pudo evitar las lágrimas.

Desde primera hora, varias decenas de militantes se concentraron ante la sede, donde recibieron a los críticos, como Eduardo Madina o el presidente aragonés, Javier Lambán, tildándoles de "golpistas" y "traidores".

Dentro del edificio se intentaba, entretanto, negociar cada cuestión formal, pero la falta de acuerdo entre las partes y los continuos recesos no solo impedían el debate, sino también dirimir qué se votaba, cómo se votaba y quién podía votar, mientras que partidarios de Sánchez y miembros del sector crítico se acusaban mutuamente de no querer medirse en una votación.

Convocado para las 9.00 de la mañana, el comité no constituyó hasta cuatro horas después, las que tardaron 'pedristas' y 'susanistas' en ponerse de acuerdo sobre quiénes integrarían la mesa que dirigiría el cónclave.

La Mesa finalmente la integraron los miembros habituales: la andaluza Verónica Pérez como presidenta, el vasco Rodolfo Ares como vicepresidente y la catalana Nuria Marín como secretaria, los dos últimos afines a Sánchez.

Pocos minutos después de constituirse formalmente, con 253 miembros, comenzó el primero de una larga serie de recesos, en los que se trataba de dirimir si los miembros de la ejecutiva en funciones (los 18 que no dimitieron el pasado miércoles) podían votar.

Los críticos consideraban que no podían hacerlo, ya que daban por disuelta la ejecutiva desde las dimisiones del miércoles, lo que mantuvo bloqueada la situación hasta que la presidenta andaluza, Susana Díaz, propuso votar si se creaba una gestora.


Audio de la intervención de Díaz en el Comité.

Entre las ofertas y contraofertas que se sucedían, la de Sánchez fue que los 17 dimitidos regresasen a la ejecutiva, dar por acabado el comité y convocar otro la próxima semana, algo que los críticos rechazaron, al tiempo que las peticiones de palabra llegaban a 150.

Sin embargo, solo un puñado lograron intervenir, el primero de ellos Lambán y el ex ministro Josep Borrell, que ha defendido en los últimos días en varias entrevistas la legitimidad de Sánchez como secretario general.

La confrontación vivida entre los dirigentes socialistas la escenificaron la joven Verónica Pérez y el veterano Rodolfo Ares, que se ha dirigido a ella con dureza en varias ocasiones, según algunos de los presentes.

Tras seis horas de discusión, el sector crítico estallaba a última hora de la tarde tras la decisión "unilateral" de los afines a Sánchez -a través de su mayoría en la mesa-, de votar de forma secreta.

Esto generó situaciones de tensión con algunos dirigentes llorando o a punto de la histeria y otros calificando la situación de "lamentable" y de "locura". Algunos dirigentes que habían venido a Madrid con la intención de respaldar a Pedro Sánchez, estaban sorprendidos por la actuación de la Ejecutiva en funciones y comenzaron a replantearse su posición, según aseguraron a Europa Press.

Entre toda la confusión, la presidenta andaluza pidió que se parara la votación para hacerla de manera ordenada y limpia pero, al mismo tiempo, el sector crítico comenzó a repartir impresos entre los miembros del Comité Federal para recoger firmas con las que hacer una moción de censura contra Sánchez.

La moción de censura no salió adelante, porque no fue aceptada por la Mesa del Comité Federal, con mayoría 'pedrista', que se agarró a los reglamentos, pero sí sirvió como demostración de fuerza de cara a la batalla final: la propuesta iba acompañada de 129 firmas, que garantizaban ya la mayoría al sector crítico.

Para entonces, algunos miembros del comité, entre ellos, el representante de Izquierda Socialista Juan Antonio Pérez Tapias, habían salido por la puerta de Ferraz dando el partido por roto.

Y Sánchez perdió

Poco después, llegó el 'round' definitivo, cuando Sánchez aceptó la votación a mano alzada de su congreso extraordinario, una propuesta cuya aprobación vinculó a su continuidad al frente del partido. Lo hizo ayer, cuando, en una comparecencia imprevista en la que dijo que en esta cita habría que votar congreso y 'no' a Rajoy o gestora.

Y perdió: 132 miembros del Comité Federal votaron no a sus planes y 107, a favor. Inmediatamente después, el hasta ese momento secretario general anunció su dimisión, garantizando que había sido un orgullo y un honor haber liderado el PSOE.

Sánchez abandonó la sede minutos antes de las 22.00 horas, después de comparecer por última vez ante la prensa, dejando detrás un partido enfrentado, negociando una gestora y con una división que muchos consideran que tardará mucho en coserse.


Mientras, en la calle varias decenas de militantes seguían expresando sus opiniones, con gritos de ánimo hacia Pedro Sánchez y descalificaciones hacia los críticos.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine