La guerra del PSOE se enquista en un debate legal y Pedro Sánchez adelanta el congreso

La líder andaluza, Susana Díaz, se ofrece para "unir, coser y restablecer la fraternidad del PSOE" y alaba a Javier Fernández porque "defienda lo que defienda, es un gran socialista"

30.09.2016 | 04:50

La confrontación interna del PSOE tomó ayer la forma de debate estatutario sobre la legitimidad de una Ejecutiva de la que ha dimitido la mitad más uno de sus miembros. Pedro Sánchez reafirmó la vigencia de la dirección que encabeza con una reunión en la que se aprobó la convocatoria de elecciones primarias el 23 de octubre y anticipa al 12 y 13 de noviembre el congreso que había anunciado para diciembre. La intención del cuestionado secretario general -que se considera en funciones al negar que pueda constituirse una gestora como insisten los críticos- es que la propuesta se someta el sábado al Comité Federal.

La líder andaluza, Susana Díaz, confrontó ayer a cara descubierta con Sánchez en dos frentes y en dos tiempos. Por la mañana, Verónica Pérez, persona de su máxima confianza, deslegitimó a Sánchez. Por la tarde, Díaz, ante el Comité Director del PSOE andaluz, reprochó a quien fuera su opción en las primarias de julio de 2014 el que descalificara a sus críticos considerándolos "subalternos del PP" y ofreció el peso de su federación para "coser, unir y restablecer la fraternidad" del PSOE.

Antes de la reunión de Sánchez con los miembros de la Ejecutiva que se mantiene leales a él, en el exterior de la sede socialista de Ferraz, la presidenta de la mesa del máximo órgano entre congresos, la sevillana Verónica Pérez, se arrogaba el papel de ser la primera en el escalafón del partido. "En este momento, la única autoridad que existe en el PSOE, les guste o no, soy yo, porque me eligieron en el Comité Federal", proclamó Pérez, durante las más de dos horas de infructuosa espera en su intento de presentar un escrito en el registro para que sea el Comité de Ética y Garantías quien determine la legitimidad de la actual dirección. Pero el árbitro está también contaminado y en el órgano encargado de dirimir las diferencias se da la misma confrontación que en el resto de la organización. Su presidenta Isabel Celáa, afín a Sánchez, rechazó reunir al comité, ante lo que tres de sus miembros, vinculados a los críticos, dieron un plazo, que concluye hoy, para convocar un encuentro bajo la amenaza de que, en caso contrario, harán público su propio dictamen sobre si la Ejecutiva está o no disuelta tras la dimisión de 17 de sus miembros. Los críticos quieren que ese dictamen, que saben favorable, sirva para derribar el sábado a la Ejecutiva en el Comité Federal y abrir paso a una gestora, que encabezaría el presidente de asturiano, Javier Fernández.

La batalla por la mesa

Como un anticipo de sus conclusiones, los tres vocales del órgano arbitral presentaron su escrito ante "la presidenta del Comité Federal", cargo que ha venido ocupando la dirigente andaluza, Verónica Pérez. Sin embargo, la Ejecutiva niega que Pérez sea presidenta del Comité, dado que el puesto no es un cargo orgánico y se elige cada vez que se reúne el máximo órgano entre congresos. De hecho, la elección de la mesa será el sábado la primera batalla y prefigurará el desarrollo y desenlace de una cita clave. El sector crítico considera que cuenta con fuerza suficiente para tumbar el orden día decidido por una Ejecutiva a la que no reconoce y abrir paso a la designación de un órgano provisional que pilote el partido hasta un nuevo congreso.

Si prospera la hoja de ruta de los críticos, antes de llegar a esa convocatoria, para la que no existe un plazo legal, habrá que restañar las heridas internas. A disposición de ese cometido puso ayer Susana Díaz la fuerza de la federación andaluza, la mayor del partido. Ante el Comité Director, el equivalente regional al Comité Federal, Díaz manifestó su intención de contribuir a restablecer la unidad interna en un congreso que se celebrarían después de que hubiera Gobierno. "Ahora toca España y luego el PSOE", dijo. Entre los socialistas "no hay bandos ni somos una banda", advirtió la presidenta de la Junta de Andalucía, para quien resulta necesario reflexionar "por qué el PSOE no es un partido ganador". Díaz lamentó que en su partido haya quienes "se han cegado con los fogonazos de los partidos nuevos y han perdido la perspectiva" y reprochó a Pedro Sánchez que descalificara a sus críticos alineándolos con la derecha. Prefigurando el papel al que está llamado, defendió al presidente del Principado, para quien, como para otras figuras del partido, como los expresidentes Felipe González o José Luis Rodríguez Zapatero, pidió "respeto" porque Javier Fernández "defienda lo que defienda, es un gran socialista".

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