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El hombre cuyas ideas se pagaban sin pestañear a millones de euros

Urdangarín intenta convencer al tribunal de las bondades del instituto Nóos

03.03.2016 | 02:20
El gesto de los exduques de Palma al llegar ayer al juicio. // B. Ramón

Iñaki se presentó ayer ante el tribunal de la sección primera de la Audiencia de Palma como un hombre cuyas ideas valían cientos de miles de euros que pagaban, sin pestañear, Administraciones Públicas y empresas privadas. Urdangarín, en su largo y tedioso segundo día de declaración, trató de vender humo a las magistradas y explicó que el Instituto Nóos, que presidía, era una asociación de profesionales de la consultoría y el mundo científico que generaba fructíferas ideas sobre patrocinio, turismo y deporte.

Urdangarín, al que se le vio un poco más suelto que en la sesión del viernes, no tuvo ningún reparo en explicar que él facturaba sus honorarios millonarios al Instituto Nóos por las ideas y contactos que aportaba.

En 2014 cobró 710.000 euros del Govern balear y la Generalitat Valenciana, pese a que Nóos era una entidad sin ánimo de lucro. El fiscal, Pedro Horrach, le preguntó quién fijaba esos honorarios y el acusado señaló que su secretaria le calculaba las horas invertidas en cada iniciativa de Nóos y luego el responsable de ese proyecto, un subordinado suyo, se las autorizaba para su cobro.

El cuñado del rey Felipe VI no quiso confesar a cuánto facturaba la hora, pero dijo que en Nóos se cobraba más o menos lo que un consultor de la prestigiosa escuela de negocios barcelonesa Esade, "precios de mercado", apostilló.

El exduque continuó en su línea de ignorancia total sobre la gestión de Nóos mantenida ante el juez Castro, aunque con ciertas variantes y contradicciones que el fiscal se encargó, una y otra vez, de sacar a relucir. "Lo desconozco", fue la respuesta más oída en la sala, donde su esposa asistió al maratoniano interrogatorio hierática, como si la cosa no fuera con ellos.

El exbalonmanista no tiene el don de la palabra y en su dilatada declaración confundió términos como Consell y Govern o internalizar con externalizar. Quizás fueron los nervios. También salpicó su monótono relato de anglicismos, que llegaron a despistar al fiscal. Su discurso estuvo repleto de neologismos como "sentirme copiado", por recibir un correo como segundo receptor.

El declarante no se sintió cómodo en ningún momento. El miedo a meter la pata le traicionó en varias ocasiones y se agarró al palo del micrófono como si fuera una tabla de salvación. Insistió en sus respuestas comodín: "Yo no me dedicaba a temas de presupuestos o de facturas; me dedicaba a lo mío: contactos con las instituciones y personas que queríamos que acudieran a los foros y temas deportivos".

Sin embargo, el fiscal anticorrupción volvió a cazarlo con las decenas de facturas cruzadas que las empresas de Nóos, y otras como la valenciana Lobby de Comunicación, usaban para desviar los fondos públicos. El acusado no supo dar explicación a esos movimientos de fondos, que para las acusaciones acreditan de plano la malversación de caudales.

Urdangarín ha hecho las paces con Diego Torres y ahora no le carga toda la responsabilidad de los negocios de Nóos. Horrach, enfadado con esa estrategia, le preguntó al yerno del rey Juan Carlos si Diego Torres no era el gerente de Nóos. "Se ocupaba de los temas científicos y de coordinar los equipos encargados de cada proyecto, aunque todo lo consensuaba conmigo".

Mientras tanto la Infanta aguarda su turno para declarar. Esa jornada, el día grande del juicio, será asistida por Miquel Roca, el jefe de su equipo jurídico.

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