La Infanta asume que seguirá en el banquillo y se muestra menos tensa

La hermana del Rey toma notas durante la vista oral y no mira a su marido

10.02.2016 | 02:13

Juguetea con su anillo, estrecha la mano a los periodistas, charla con otros acusados y toma apuntes en una hoja suelta. Lejos de la rigidez que mostraba el primer día del juicio de Nóos, la infanta Cristina parecía ayer más relajada en el banquillo en el que deberá permanecer al menos tres semanas.

La Infanta mostró en la sala de vistas una actitud menos tensa que el 11 de enero, cuando tuvo que enfrentarse por primera vez a los objetivos de las cámaras como acusada y se pasó cinco horas prácticamente sin mover un músculo, quizá con la esperanza de no tener que volver a someterse a juicio gracias a la doctrina Botín.

Una vez encajada la decisión de la Audiencia de Palma de mantenerla en el banquillo, la hermana del Rey, que no se sometió esta vez a los flashes dentro de la sala, se comportó como un acusado más. Bebió agua, se atusó el pelo, sacó una hoja de su bolso varias veces para anotar (que numeró en espera de muchos días de apuntes), charló con el acusado sentado a su lado e incluso saludó a un par de periodistas en la entrada de la sala de vistas habilitada en la Escuela Balear de Administración Pública de Palma, que acogerá el juicio hasta el 30 de junio.

A quien no ha mirado dentro de la sala es a su marido, Iñaki Urdangarín, que aparecía en cambio más callado que el 11 de enero y ayer ya no charlaba tan animado con su exsocio, Diego Torres, quien a su izquierda tomaba notas en un portátil.

El juicio comenzó puntual, con la exculpación de Miguel Tejeiro, el exsecretario del Instituto Nóos. "Puede irse", le dijo la presidenta de la sala, Samantha Romero, tras aceptar que Manos Limpias le retirara los cargos. La silla de la derecha del marido de la Infanta se quedó vacía a partir de ese momento, dejando un hueco entre Urdangarín, su socio y el resto de los acusados que bien podría presagiar su posible desamparo una vez que los encausados que han decidido confesar les señalen como responsables del presunto saqueo de las arcas públicas.

La expectación mediática es menor. Hubo menos periodistas fuera y dentro de la sala de vistas.

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