Doce de octubre, Fiesta Nacional · Recepción en el Palacio Real y polémica

Rivera, la estrella de la recepción

"No hemos montado todo esto para que sea presidente Rajoy, cuyo liderazgo es inexistente", avisa el líder de C's - Reproche de Albiol: "Es más fácil estar en Madrid"

13.10.2015 | 02:13
La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, estrecha la mano de la Reina.

Más de 1.500 invitados acudieron ayer al Palacio Real para participar en la recepción ofrecida por los Reyes con motivo de la Fiesta Nacional. De todos ellos, fue sin duda el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, quien acudía por vez primera a un acto de este tipo, quien se convirtió en la "estrella".

Su foto saludando a los Reyes fue una de las más esperadas por los fotógrafos, entre otras cosas, porque como líder extraparlamentario -a escala nacional- le llegó bastante tarde el turno de saludar a los Reyes, justo detrás del exministro Eduardo Serra.

Luego, ya en el Comedor de Gala, donde se ha ofrecido un cóctel, el político catalán conversó con los Reyes durante unos diez minutos, despertando enorme expectación en los periodistas, empeñados en descifrar el contenido de sus diálogos. También habló con el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez; la ministra de Fomento, Ana Pastor; y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes. Sin embargo, no lo hizo con el presidente Rajoy, quien se marchó bastante pronto.

Fueron varios los "corrillos" animados por Rivera, cuyo partido está en claro ascenso en las encuestas. De entre sus declaraciones a unos y otros, la que más llamó la atención fue el mensaje lanzado a Rajoy en respuesta directa a las advertencias populares de que, en caso de acuerdo poselectoral entre PP y Ciudadanos, la jefatura del Ejecutivo para Rajoy es innegociable: "No hemos montado todo esto para que Rajoy sea presidente", dijo el líder de C's, quien justo antes había lanzado un durísimo: "El liderazgo de Rajoy no es innegociable, es inexistente".

"¡Qué calor! ¡Hace mucho calor!", no cesaba de comentar Rivera sin apearse de su eterna sonrisa de joven promesa que nunca ha roto un plato. Cifuentes -el PP gobierna con el apoyo de C's en Madrid- expresó su convencimiento de que, si el año pasado el líder socialista, Pedro Sánchez, fue la "estrella" de la recepción, este año lo fue Rivera. Cifuentes dejó claro que, si Sánchez "le hace ojitos" a Rivera para futuros pactos, ella también se los hace.

El jefe de filas de C's, formado en largos años de lucha antiindependentista en Cataluña, desgranó un florido rosario de españolismo y afirmó que "para ser presidente de España, hay que celebrar el día de España", lo cual era, evidentemente, una pulla al líder de Podemos, Pablo Iglesias, por su ausencia. "Él sabrá por qué no viene", dijo, pero "hay millones de ciudadanos que nos votan y hay que respetarles", añadió.

En su opinión, no hay que "confundir" la fiesta del 12 de octubre con un día de la Monarquía. Rivera consideró que hay que "perder el complejo" de estar orgulloso de ser español no solo desde las instituciones, sino también "en la calle". "Felipe VI no es el problema de España", sentenció. A su entender, para estar en política hay que "ir más allá del cabreo" -una nueva referencia a Podemos- y hacer propuestas, porque "el objetivo es gobernar un país".

El líder centrista resaltó que los sondeos van variando semana a semana y que por eso se debe ser prudente, pero añadió que se siente muy esperanzado tras los resultados obtenidos en Cataluña. Para Rivera, las encuestas están "más apretadas de lo que se pensaba", por lo que, pase lo que pase en las elecciones, después de las urnas se va a iniciar una "etapa de diálogo".

A la pregunta de si se ve como presidente del Gobierno, respondió que eso "lo decidirán los españoles", si bien destacó que hace unos años no se veía "ni en política", así que, concluyó, "todo es posible". Eso sí, dijo, y lo repitió varias veces, "cuanto más éxito" se consiga, "más humilde" hay que ser.

De cara a la campaña electoral, Rivera dio por hecho que habrá debates, en los que consideró segura su participación, además de la de Sánchez e Iglesias. Sin embargo, no vio tan claro que Rajoy quiera prestarse a un formato a cuatro.

En su día de éxito y rosas, Rivera recibió un ataque directo desde Cataluña. El diputado autonómico electo Xavier García Albiol (PP), que participó en los minoritarios actos del Día de la Hispanidad convocados en Barcelona por entidades cívicas, afeó a Ciudadanos su ausencia: "Hoy, seguramente es más fácil estar en Madrid que aquí, pero no puedo estar en otro sitio". Albiol ocupó un asiento en primera fila en el acto convocado en la plaza de Cataluña de Barcelona.

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