Lo que de verdad evita cualquier daño a la corona

20.06.2014 | 01:57

El objeto más extraño que ayer se introdujo en el Congreso llegó poco después de las ocho y media de la mañana. A primera vista podía parecer una calabaza lacada en rojo, o una especie de jarrón chino. Pero debía de ser algo importante, pues dos personas la estaban custodiando. El objeto extraño era el estuche del siglo XVIII que utiliza Patrimonio Nacional para guardar la corona, la joya de playa sobredorada y de un kilo aproximado de peso que ayer estuvo en el estrado del Congreso durante el acto de proclamación, que no coronación, de Felipe VI. Este estuche es de madera forrado en piel. Sus características impiden la oxidación de la joya. Acompañaba a la corona, que data de los tiempos de Carlos III y que habitualmente está en una cámara acorazada en el Palacio Real de Madrid, el cetro, que en origen era un bastón de mando de capitán general de los ejércitos y que es originario del tiempo de Carlos II.

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