Jorge Fernández, el ministro ´converso´

El titular de Interior, polémico por sus declaraciones sobre el matrimonio homosexual, abrazó la fe católica en 1991 en Las Vegas, tras haber vivido "de espaldas a Dios"

11.03.2013 | 08:44
Jorge Fernández, el ministro ´converso´
Jorge Fernández, el ministro ´converso´

"Digamos que mi plan de vida es muy próximo a la espiritualidad del Opus Dei: ir a misa todos los días, rezar el rosario, hacer un rato de oración, otro de lectura espiritual...". Palabras de Jorge Fernández Díaz, ministro del Interior. Hombre de la máxima confianza de Rajoy, acaba de originar una gran polémica al rechazar los matrimonios homosexuales con el argumento de que esas uniones "no garantizan la pervivencia de la especie".

Ingeniero industrial, casado y con dos hijos, Fernández Díaz inició su carrera política en UCD. El que fuera gobernador civil en Asturias a principios de los años 80 del pasado siglo es hoy un hombre de profundísimas convicciones cristianas que sobrepasan el ámbito de lo privado. Cree en la providencia y ve la política como un "magnífico campo para el apostolado". Sin embargo, Fernández Díaz no siempre fue un católico tan convencido y alineado con las tesis más conservadoras de la Iglesia española. El titular de Interior no esconde que, en materia religiosa, es un converso.

Fernández Díaz (Valladolid, 1950) descubrió a Dios en Las Vegas, sin duda uno de los grandes epicentros mundiales del pecado, cuando atravesaba una difícil etapa personal, en la que no faltaron los problemas familiares. Corría 1991 y ya era diputado del PP por Barcelona. Hasta entonces no se consideraba ni ateo ni agnóstico, simplemente "vivía de espaldas a Dios, como si no existiera, y sólo me acordaba de él en los momentos difíciles", según confesó el hoy ministro en una entrevista con el semanario "Alba". Todo cambió en la capital del juego. Invitado por el Departamento de Estado, Fernández Díaz viajó a Estados Unidos y pasó un fin de semana de visita en Las Vegas. "Allí, por medio de un gran amigo, que, sin duda, fue un hombre de la providencia de Dios, Él salió a mi encuentro", relata. Sin embargo, la suya no fue una conversión inmediata, al estilo de San Pablo y su caída del caballo. Hubo una resistencia personal, que, finalmente, quedó vencida en 1997. "Fue el año en el que el Señor dijo: "Hasta aquí hemos llegado. O Caixa o Faixa", expresión que se usa en Cataluña cuando alguien tiene que tomar una decisión arriesgada.

Y Fernández Díaz tomó partido, con la convicción de que su vida "solo tenía sentido a la luz de Dios", al que ve "muy presente" en el Congreso. "Las Cortes son el órgano legislativo del Estado y Dios es el gran legislador del Universo", apuntó en la misma entrevista en la que daba cuenta de su proceso de conversión. Sus colaboradores diseñan la agenda de cada jornada tratando siempre de que no se salte la misa diaria. El ministro del Interior, que se hizo "fraguista" convencido tras el naufragio de UCD, mantiene una gran relación con el cardenal Antonio María Rouco Varela, presidente de la Conferencia Episcopal Española, y también con el exministro socialista José Bono, con el que comparte creencias.

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