Limpiar el despacho, por si hay registros

03.03.2013 | 07:10

Bárcenas se ha convertido en una auténtica pesadilla para el PP y no hay día en el que el exgerente del partido no propine una patada en la espinilla a la cúpula del partido cuyos dineros controló durante décadas. Primero denunció al PP por despido improcedente y después por forzar su despacho en Génova y examinar toda la documentación allí contenida.
Se ve que las cosas han cambiado en la sede nacional del Partido Popular, en Madrid, en este segundo escándalo de supuesta corrupción, con presunta financiación irregular de la formación. Cuando el 9 de abril de 1990 estalló el llamado caso Naseiro, con la detención de Rosendo Naseiro, antecesor de Bárcenas en el cargo, lo primero que hicieron los dirigentes populares fue trasladar todos los papeles del despacho de aquel paisano de Manuel Fraga hasta vaciarlo por completo. Se temían que pudiera haber un registro policial.
Aquella operación, que se detalla en la biografía de Francisco Álvarez-Cascos escrita por los periodistas José Manuel Piñeiro y Eduardo García, fue efectuada por el actual líder de Foro Asturias, quien por entonces iniciaba su década gloriosa al frente de la secretaría de un partido en el que Luis Bárcenas ya manejaba los dineros como persona de confianza de Naseiro. Con el tiempo, Bárcenas se haría con las riendas de cada euro que allí circulaba, lo mismo que Cascos mandaba a sus anchas dentro de la organización del partido.
El 9 de abril del 1990 fue un día frenético en el edificio de Génova. La biografía de Cascos cuenta que fue él mismo, auxiliado por Juan José Lucas, quien vació el despacho de Naseiro. Aquellas horas estuvieron teñidas de una cierta paranoia. Hasta el punto de que en la calle habían visto a dos personas dentro de un coche aparcado en la calle y tanto Cascos como Lucas -que el año siguiente se convertiría en presidente de Castilla y León- como el notario Félix Pastor Ridruejo bajaron a la calle para tratar de aclarar si aquellos dos eran dos espías o qué. Resultaron ser dos enamorados cuyos movimientos, según se detalla en la biografía, no eran precisamente los de dos espías.
En esta ocasión, Bárcenas ha denunciado la entrada ilegal en su despacho y el examen de los ordenadores portátiles, aunque el PP comunicó a la policía que Bárcenas no tiene despacho en el edificio. Lo que sí tiene Bárcenas es familiares que siguen trabajando a las órdenes del partido que ahora está poniendo en jaque. Según han publicado diversos medios, el cuñado de Bárcenas, Antonio de la Fuente Escudero, casado con Mari Carmen Bárcenas, es el jefe de seguridad del PP y todos los vigilantes tienen que tenerle al corriente de todo.

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