EFE - LLODIO (ÁLAVA)
El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, celebró ayer el Día de Galicia en Euskadi con un recuerdo a Miguel Ángel Blanco, el edil de Ermua (Vizcaya) asesinado por ETA en 1997, de quien ha destacado su origen gallego y su figura como un "símbolo vasco".
Núñez Feijóo y el lehendakari, Patxi López, presidieron ayer en la localidad alavesa de Llodio el XXV aniversario del Día de Galicia en el País Vasco, una comunidad que cuenta con doce centros gallegos.
En un acto celebrado en una céntrica plaza de Llodio rodeada de casetas con productos típicos gallegos, Feijóo señaló que las trayectorias de Euskadi y de Galicia se han unido con "especial intensidad" en dos ocasiones durante la historia reciente.
La primera de ellas fue "extraordinariamente dolorosa", dijo, cuando su "desgraciado protagonista", Miguel Ángel Blanco, natural de Vizcaya y de padres gallegos, "inició su vida como gallego y la terminó como símbolo vasco".
La segunda ocasión, indicó, fue hace más de un año, en las elecciones de marzo de 2009, cuando el "azar" o la "casualidad" quiso que Galicia y Euskadi comenzaran al mismo tiempo "una nueva etapa" con nuevos gobiernos elegidos en las urnas.
En ambos casos, las dos comunidades autónomas "fueron un ejemplo de una unidad y de un sentimiento que se hizo extensivo al resto de España", subrayó el presidente gallego, quien confió en que "esa unidad y ese mismo sentimiento" guíe a las dos regiones en el futuro.
Núñez Feijóo también agradeció a los centros regionales de Galicia su "intenso trabajo" para mantener "siempre viva" la esencia del pueblo gallego y destacó la "generosidad y el espíritu de convivencia" con el que los vascos han acogido a su pueblo.
Por su parte, el lehendakari aludió a los "profundos lazos de unión" entre vascos y gallegos y apostó por mantener esta fraternidad "muchos años más" entre dos sociedades "muy arraigadas, acogedoras y solidarias con todo el que viene de fuera". "Los gallegos de Euskadi son tan vascos como los demás", consideró López, al tiempo que les agradeció su contribución al progreso y al bienestar del pueblo vasco.
Expresó su respeto a la "diversidad y a la diferencia" y concluyó diciendo que no hay una sola forma de ser vascos "porque no hay un vasco igual a otro y esa es la llave para componer una sociedad moderna.