S. O. - VIGO
El Maersk Alabama fue otro de los buques secuestrados por las bandas del pirateo de Somalia cuya operación de rescate se complicó y concluyó con tres piratas muertos.
Este buque mercante, que ya había sido secuestrado por piratas somalís en abril, eludió ayer un nuevo ataque en el Océano Índico gracias a la acción de un grupo de guardias armados, según informó la misión naval europea Atalanta.
El Maersk Alabama, de 155 metros de eslora y propiedad de la naviera danesa Maersk, fue atacado cuando navegada en el Océano Índico a unas 350 millas al este de la costa somalí. Los piratas atacaron el buque con armas automáticas pero fueron repelidos por los disparos de un grupo de guardias privados a bordo del buque, aunque en el intercambio de fuego no hubo víctimas, según indicó la misión europea en un comunicado.
Tras conocer el ataque, un buque militar y un avión de vigilancia marítima de Atalanta fueron enviados a la zona para tratar de localizar a los piratas y asegurar el área.
El Maersk Alabama ya había sido secuestrado por piratas el pasado 8 abril, en un caso que tuvo gran resonancia ya que, al navegar bajo bandera estadounidense y tener tripulantes de ese país, las autoridades de EEUU se implicaron en el caso. El capitán del buque, Richard Phillips, se ofreció como rehén a cambio de la liberación del navío y los demás tripulantes. Cuando era trasladado en una lancha en alta mar, Phillips fue rescatado el 12 de abril por miembros de élite de la Marina de EEUU, en una operación que causó la muerte de tres piratas y la detención de un cuarto, que fue trasladado a territorio estadounidense para ser juzgado. Los tiradores de los Navy Seal, un cuerpo de élite de la Armada de EEUU experto en comandos, lograron su objetivo: liberar al capitán del Maersk Alabama. Phillips, en su momento, rechazó ser tratado como un héroe al prestarse como rehén. Aseguró que el mérito era de la Armada por su actuación. Tras volver a su país, Phillips pidió, en una comparecencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de EEUU, que los mercantes que navegan por la zona de acción de los piratas deberían llevar escoltas armados para protegerles.