REDACCIÓN - VIGO
El embajador español en Kenia, Nicolás Martín Cinto, elogió ayer la fortaleza y entereza del patrón del "Alakrana", el baionés Ricardo Blach.
Martín Cinto fue una pieza clave en las negociaciones para la liberación del atunero y tenía información de primera mano sobre lo que estaba ocurriendo a bordo.
El embajador aseguró que es muy difícil de determinar si la vida de la tripulación corrió peligro en algún momento. "El patrón Ricardo Blach fue el que mantuvo el estado de ánimo de los marineros, de su familia y de nosotros mismos que nos encontrábamos haciendo todo lo posible para liberarlos. Su entereza fue un ejemplo y era él el que nos animaba a nosotros".
El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, aseguró que la labor de Martín Cinto "merecía un homenaje de todos los españoles y de las familias de los tripulantes. Es un orgullo tener embajadores de esta talla".
A estas palabras del jefe de la diplomacia española, Martín Cinto aseguró que estos elogios le ponían "los pelos de gallina. No me esperaba esto del ministro al que conozco de hace mucho tiempo y nos une una gran amistad. Pero esto ha sido una labor de equipo y quiero hacer partícipe al conjunto de la gente que hemos estado trabajando aquí y fuimos muchos".
El embajador en Kenia señaló que para conseguir la liberación del atunero se había trabajando durante los 47 días que duró el secuestro durante las 24 horas.
Explicó que en la liberación de los secuestrados tuvo una labor determinante una traductora contratada. "El traductor que hasta entonces tenían los piratas nunca fue trigo limpio a mi forma de ver. Informaba a los negociadores somalíes de lo que le daba la gana y distorsionaba los mensajes que queríamos transmitir a los secuestradores. La nueva traductora lo hizo cabalmente, además con los matices de voz para saber quien estaba mintiendo y quien no, así teníamos una mejor noción de lo que estaba ocurriendo al otro lado del teléfono".
Martín Cinto aseguró que no sabía cómo se había efectuado el pago del rescate y ni siquiera si se había pagado.