JORDI XARGAYÓ
–¿Cómo es posible que Félix Millet robara dinero del Palau de la Música durante años y nadie se diera cuenta?
–Es incomprensible. No se dio cuenta ni el Patronato del Orfeón. Y las administraciones públicas, por lo que les afectaba en el Consorcio, tampoco han vigilado suficientemente. El control en parte falló. Fue un exceso de confianza en el presidente de la entidad. Félix Millet lo era todo. Se le debe reconocer, aunque ahora quede mal decirlo, un trabajo de despegue y ampliación del Palau, pero seguramente entendió que el Palau y la familia Millet casi eran la misma cosa.
–¿Ve normal que una institución como el Palau de la Música se dedique a subvencionar una fundación de un partido político (Convergència Democrática)?
–Legal lo era al cien por cien. Se ha puesto en duda de una manera partidista e insidiosa, pero era tan legal que se comunicaba a todas las partes. Nadie podía alegar ignorancia. ¿Era normal, ético? Que dos fundaciones del mundo catalanista colaboraran no debería parecer anormal. Ahora, visto lo que hemos visto y conocidas las irregularidades confesadas, nosotros hubiéramos preferido no firmar estos convenios. Convergència lo que quiere ahora, como siempre hemos hecho, es colaborar con el Palau de la Música. Y por eso estamos hablando con representantes del Palau para ofrecer la máxima colaboración para que recupere lo que tenga que recuperar.
–¿Cuando se tienen responsabilidades políticas no hay que ser más prudente ante la acción de la Justicia?
–Pero en todos los sentidos. La misma prudencia debemos pedir a todos aquellos que ya han juzgado a Prenafeta y Alavedra como culpables antes de un juicio al que tienen derecho. Ellos siguen diciendo que son inocentes. Si no defendemos de la presunción de inocencia vamos a convertir nuestro país en el Far West. El caso Pretoria está bajo instrucción judicial. Veremos qué da de sí el juicio. Nosotros hemos suspendido de militancia temporal estas dos personas que no tienen ningún cargo en el partido desde hace años. Si han cometido alguna irregularidad, no tienen nada que ver con CiU, pese a las insinuaciones falsas y arbitrarias que se han hecho. Hemos actuado como teníamos que actuar. Ahora, es evidente que algunas personas han manifestado su relación de afecto y amistad con ellos. Yo mismo no reniego de mi relación con ellos dos. Sería deshonesto hacer ver que no los conocíamos.
–Prenafeta y Alavedra han reconocido haber cobrado unas comisiones, pero que las consideran legales y, admiten haber participado de la cultura del pelotazo. No parece demasiado ejemplar.
–Prenafeta, Alavedra y algunos cargos socialistas en ejercicio están en prisión. No vas por aprovecharte de unas condiciones urbanísticas legales. Lo que no se puede hacer es criminalizar el concepto de cobrar una comisión. En el tráfico mercantil es lo más normal del mundo. En este caso tendremos que ver hasta qué punto era legal. Si lo eran, puede haber también un debate sobre si es más o menos normal, moral y ético, pero si es legal no deben ir a la cárcel.
–¿Yo me refiero a que, en el supuesto de que sus actuaciones hayan sido legales, formarían parte de la llamada cultura del pelotazo que no es el mejor ejemplo para un país emprendedor?
–Totalmente de acuerdo. Ahora bien, el pelotazo no se puede hacer si no hay un ayuntamiento que lo permite y que lo impulsa. Detrás de cualquier pelotazo siempre ha habido un ayuntamiento. Después también hemos de tener cuidado con otra cosa. Todo el crecimiento de las ciudades y de los pueblos se ha hecho con terrenos que no estaban recalificados. Es evidente que cada vez que hay una recalificación urbanística obedece a un crecimiento natural. Debe ser controlado y esto se hace a través de las leyes. Que estos siete, ocho años ha habido una presión tan grande sobre el urbanismo que se han forzado demasiado los mecanismos de control y se han pasado de frenada en algunos casos, seguramente. Esto es cultura del pelotazo y se debe combatir.
–¿El programa electoral de CiU incluirá la independencia de Cataluña?
–La independencia directamente no. La defensa del principio de autodeterminación de los pueblos, sí. El derecho a decidir de los catalanes, también. Y el derecho a decidir no tiene límite. Lo llevaremos tan lejos como la mayoría de los catalanes quieran.
–¿Hasta convocar un referéndum de independencia?
–No hay que descartarlo, pero no en los próximos cuatro años porque nos llevaría a la derrota de la causa. Y Cataluña no está para acumular derrotas, sino para empezar a tener victorias. En estos momentos no hay una mayoría social clara para plantearlo. Y, como no la hay, los que quieren ganar este referéndum lo perderían. Se impondría la mayoría contraria, que también son catalanes y que votarían que no. Lo que debemos hacer es trabajar racionalmente y emocionalmente, pero dejando de lado el estómago y las vísceras, para que la mayoría de la gente que vive en Cataluña se sientan catalanes y se hagan suyo el país. Si esto lo conseguimos, que ahora no lo tenemos, quizá en algún otro momento se podrán plantear otros objetivos.
–¿Usted está a favor de la independencia de Cataluña?
–Artur Mas, a título personal, votará que sí si un día se plantea el referéndum. Dicho esto, como presidente de CiU mi misión no es llevar a Cataluña a una derrota, sino construir la nación del futuro para el conjunto de los catalanes y llevar al catalanismo a gente que no está con él.
–¿Los ciudadanos de Cataluña saldrían beneficiados de vivir en un estado independiente?
–Depende de cómo se realice este proceso. Si se pudiera hacer de manera tranquila, pacífica y racional, probablemente sí. Pero dentro de España un proceso así no sería ni fácil, ni demasiado pacífico, ni demasiado racional. Más bien visceral y traumático. Me temo que el terreno de juego sería complicado si llegáramos a plantear una separación amistosa, pacífica y ordenada. Incluso si Cataluña fuese algún día independiente no podría desentenderse del todo de España. Son nuestros vecinos, formamos parte desde hace siglos, tenemos más de la mitad de los catalanes que tienen lazos con el resto de España y, además, es un mercado importante para todos nosotros.
–¿Qué pasaría al día siguiente de la independencia con una Cataluña fuera de la Unión Europea?
–Fuera de la Unión Europea es implanteable. Sería un suicidio. No hace falta ni planteárselo.
–Pero España tendría derecho de veto.
–Pero los demás países también tendrían algo que decir. Esto es situarnos en un terreno que no es lo que toca en los próximos cuatro años. Antes de todo esto, tenemos que levantar este país económicamente y superar la crisis.
–Pues Cataluña ha perdido peso y el porcentaje de parados es como el del resto de España.
–Ha perdido peso, lo está perdiendo y no lo podrá recuperar inmediatamente si no hacemos las cosas muy bien hechas. Los temas de la independencia y la autodeterminación son muy importantes, pero no olvidemos que la primera prioridad es superar crisis y levantar el país.
–Esta pérdida de peso no es sólo culpa de Madrid.
–Una parte de la responsabilidad es nuestra y otra de las muchas limitaciones que Madrid introduce sobre las capacidades de crecimiento de Cataluña. Cuando Madrid ahoga financieramente, con las infraestructuras, cuando no se hace el corredor del Mediterráneo, también cuenta. Estoy seguro de que Cataluña puede recuperar el buen tono.