AGENCIAS - MADRID
Todos los problemas "están resueltos". Así lo sostiene Javier Arenas, y esa parece ser la consigna. Los dirigentes siguen a pies juntillas las directrices salidas del último Comité Ejecutivo Nacional: prohibido hablar de los asuntos internos en público. Gallardón y Aguirre, sempiternos enemigos en la Comunidad de Madrid, optan por la prudencia y el silencio. Los problemas están resueltos, pero Gallardón mantendrá en su puesto a Manuel Cobo, quien encendió la mecha, decida lo que decida el partido. Sólo Manuel Fraga saca los pies del tiesto y le pide al líder nacional, Mariano Rajoy, "menos prudencia" y más "escoger a los mejores".
Nada de advertencias. Mano dura, vino a decir el presidente fundador del PP, Manuel Fraga, quien aconsejó al actual líder de su partido, Mariano Rajoy, "no pasarse de paciencia" para atajar los problemas internos de los populares.
Como siempre, la última palabra la tiene el ex presidente gallego, quien en una entrevista en TVE pidió a su jefe "aplicar menos el principio de presunción de inocencia y más el de que hay que escarbar más en las personas y escoger a los mejores". Fraga fue preguntado por si el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, es la única opción para hacer frente con garantías al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. "El partido tiene mucha y buena gente", contestó el veterano senador, "pero no sé si todas están en el sitio más adecuado".
Aunque Manuel Fraga descartó que el PP necesite refundarse como partido tras los últimos escándalos de corrupción, Fraga sí apostó por "poner todos los medios" para acabar con este "fenómeno bastante generalizado". Así, se mostró confiado en que "funcionando la justicia como está empezando a funcionar" se atajen los casos de corrupción política.
El ex presidente de la Xunta de Galicia repasó varios episodios de su dilatada vida, tal como hiciera en la entrevista concedida a FARO recientemente y se refirió a la anécdota que vivió con la actriz Ava Gadner. "Ella vino a verme porque decía que le cobraban demasiados impuestos en España", recordó, "pero yo le di a entender que los impuestos era un tema muy serio y que estaban en la ley y había que cobrarlos. Entonces ella me invitó a tomar una copa con ella y le dije que no porque estaba muy ocupado, y se ve que no le gustó aquello".