AGENCIAS - VALENCIA
El presidente del PP y del Gobierno autónomo valencianos, Francisco Camps, ha convocado para hoy, lunes, una reunión extraordinaria del Comité Ejecutivo Regional del partido, según se anunció ayer en un comunicado. La convocatoria se produce sólo horas después de que miles de personas saliesen a las calles de Valencia para pedir el fin de la corrupción y la dimisión de Camps.
El Comité Regional tratará un único punto, que será un informe del propio Camps, en el que se presume que incluirá el nombramiento de un sustituto para el destituido secretario general, Ricardo Costa, suspendido de militancia el pasado jueves tras rebelarse contra su cese.
El nuevo secretario general podría salir de la veintena de miembros que integran el comité regional, y todo parece indicar que el designado será un vocal próximo a Camps. Entre los nombres que sonaban anoche con mayor insistencia figura el del vicepresidente tercero de la Generalitat valenciana, Juan Cotino.
La reunión del Comité Regional se producirá 24 horas antes que la del Comité Nacional, que el presidente del PP, Mariano Rajoy, ha convocado para mañana, martes. Camps tiene que acudir a la reunión de Madrid con la situación de inestabilidad en el PP valenciano resuelta para, de esa manera, restar argumentos a los críticos y poder ofrecer, como ya ha hecho en ocasiones anteriores, su apoyo a un Rajoy al que habría desobedecido o engañado, a propósito de Costa –el chivo expiatorio del “caso Gürtel”–, varias veces en las últimas semanas.
Según informaron fuentes populares este pasado fin de semana, Rajoy hará ante el Comité Nacional un discurso “muy serio y muy duro” para decir claramente “basta” a quienes se comporten de modo “inmaduro e irresponsable” y a quienes han creado en toda la formación “una sensación de hartazgo”.
A vueltas con Caja Madrid
A las crisis generadas por los escándalos de corrupción que salpican a los populares se ha sumado estas dos últimas semanas la batalla entre la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y Rajoy por el control de Caja Madrid, cuarta entidad financiera de España.
La batalla de Caja Madrid, en la que el alcalde madrileño, Alberto Ruiz Gallardón, se ha alineado con Rajoy contra su vieja enemiga Aguirre, reabrió la crisis de liderazgo que padece el PP desde las elecciones de 2008 y que parecía resuelta tras las victorias populares en las autonómicas gallegas y las elecciones al Parlamento europeo, así como con los buenos resultados en el País vasco, donde el PP da apoyo parlamentario al gobierno minoritario del PSE.
Al líder del PP se le ha acabado la paciencia –“santo Job sólo hay uno”, dijo en Cartagena el viernes– y, por ello, su objetivo consiste en llegar a la reunión de mañana con los principales conflictos que vive su partido totalmente solventados, y a la cabeza de ellos los derivados del “caso Gürtel”.
En cuanto a Caja Madrid, el pasado viernes Aguirre pareció dar marcha atrás después de fracasar en su intento de descabalgar a Manuel Cobo del Rosal –mano derecha de Gallardón– de la vicealcaldía de Madrid, ayuntamiento en el que sus fieles se encuentran en minoría frente a los que obedecen la disciplina del alcalde.
Tras haber defendido a su vicepresidente, Ignacio González, como candidato a la presidencia de la entidad, Aguirre dio marcha atrás y aseguró con total frialdad que ella no tiene ningún favorito para el cargo. El hombre de Rajoy, bien visto también por el PSOE, es el ex vicepresidente Rodrigo Rato.
El reto de Rajoy es dar impresión de firmeza en el Comité Nacional de mañana, ya que las querellas en el interior del partido –ocasionadas todas por la corrupción y por los desafíos de Aguirre– han hecho que la pasada semana elevasen la voz varios presidentes autonómicos del PP y, en particular, el de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, quien amenazó con no presentarse a la reelección si Rajoy no es capaz de poner orden en el PP.