REDACCIÓN/AGENCIAS - MADRID/VIGO
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, defendió ayer que su proyecto tiene "coherencia", que lleva la iniciativa y que no falla en la comunicación, aunque admitió que "la tarea de gobernar, a veces, lleva consigo la necesidad de improvisar". Así se pronunció en su intervención final a puerta cerrada en respuesta a los 35 dirigentes del PSOE que tomaron la palabra en el más difícil comité federal que el líder socialista ha tenido que afrontar desde su llegada al poder, que se prolongó durante más de seis horas.
Zapatero ironizó sobre el apoyo firme recibido de sus barones, después de una semana en la que se ha publicado mucho sobre las críticas internas y el clima de malestar en el PSOE en relación con la política económica. "Dos editoriales y tres tertulias lo cambian todo y hacen que varios compañeros suban aquí y digan algo que hace nueve días no tendrían previsto decir, que me apoyan. Es la tiranía de lo inmediato", dijo.
El presidente negó que su Gobierno no tenga un rumbo claro. Sobre si existe un problema para la comunicación de su gestión, opinó que con el panorama actual de medios el hecho de que ganara las elecciones demuestra una cosa: "No comunicaremos tan mal".
Aseguró Zapatero que el Gobierno socialista lleva "la iniciativa en la agenda política", y pidió a su partido que conozca bien sus objetivos y su agenda de trabajo, y que se implique en una tarea de explicación permanente, asentando el compromiso de lealtad con los valores del proyecto político del Ejecutivo.
El presidente afirmó que las subidas de impuestos van a tener "un sello: quienes más van a contribuir son los que tienen más capacidad de hacerlo», pero no detalló cuáles son los tributos que se van a subir. En otro momento expresó su temor de que esta crisis, aunque se salga de ella y se inicie la recuperación, provoque una «crisis de confianza en la ciudadanía que nos haga dudar de nosotros mismos".
Zapatero garantizó a los suyos que no se va a modificar el IRPF, porque subirlo es "penalizar el trabajo", y reconoció que los datos de recaudación son «escandalosos», porque en España «los trabajadores tributan más que muchos empresarios». También apuntó que con la crisis se ha destruido una parte del tejido empresarial que era de "cartón piedra", aunque aún persiste un problema "de tamaño empresarial".
Ante el comité federal, el Presidente anunció el aplazamiento durante un año del pago de la deuda de los ayuntamientos, que supera los 1.500 millones. Dijo a continuación que la política de "saber elegir" en defensa del interés general ha llevado al Gobierno a "decir ´no´ a los poderosos" y "saber decir ´sí´ cada vez que hay un problema social, y a aquellos que dependen de su trabajo día a día para poder vivir".
En clave de futuro, el presidente Zapatero confió en que la economía vuelva a crecer "en el umbral entre 2009 y 2010", aunque ha reconocido que no se puede vaticinar cuándo volverá a crearse empleo. Tras agradecer el apoyo manifestado a su gestión, el líder socialista elogió la de Patxi López y calificó de "oportuna y proporcionada" la reforma de la ley del aborto, y aprovecho también para asegurar que "no pasará nada" con la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña.