A. VAQUERO - ALICANTE
Casi coinciden las fechas, pero hay 18 años de diferencia. El 16 de octubre de 1991, la entonces edil socialista de Benidorm, Maruja Sánchez –y a día de hoy cargo de confianza del PP en el Ayuntamiento–, se «fugó» al grupo mixto y colocó al PSOE al borde de un precipicio del que hasta el jueves no había conseguido salir. Razones: «Estaba cansada de que no la dejaran trabajar».
PSOE y PP quedaban empatados a 10 concejales y comenzaba un mes de infarto para los primeros y una carrera política marcada por el éxito para el candidato popular, Eduardo Zaplana. El entonces alcalde, Manuel Catalán Chana, intentó, sin lograrlo, localizar a su ex compañera para que volviera al redil. Cuentan las crónicas que publicó este diario que tanto Sánchez como su marido desaparecieron y que los socialistas «con un Seat Panda de color rojo» seguían el vehículo de Eduardo Zaplana para dar con su ex compañera. Mas tarde se supo que la edil permaneció escondida en un chalé de Callosa d´En Sarrià «para descansar».
Mientras el PP negociaba con ella el acuerdo de gobierno, los socialistas se desesperaban. El 21 de octubre ya estaba todo atado y bien atado. Los populares presentaron la moción de censura mientras Maruja Sánchez continuaba en su escondite. Los siguientes días fueron un calvario para los socialistas. Acusaron a los populares de «secuestrar políticamente» a su ex compañera mientras Zaplana dejaba el cargo de portavoz en las Cortes Valencianas para dedicarse a la Alcaldía.
Catalán Chana se resistía a convocar el pleno en el que se debía votar la moción. Quería hablar con Sánchez, a la que el mismo había avalado para entrar en el PSOE. El 24 de octubre, la edil tránsfuga compareció ante los periodistas flanqueada por el senador Miguel Barceló y el propio Zaplana para decir que se sentía «más cabal y libre que nunca». Ya sin esperanzas, Catalán Chana convocó el pleno para el día 5 de noviembre.
Con las fiestas en ciernes, las peñas tuvieron argumentos de sobra para parodiar la política local en el concurso de playbacks. Curiosamente, el concejal de este área era el actual candidato a la Alcaldía, Agustín Navarro. Agotados sus últimos cartuchos, Manuel Catalán Chana presentó su dimisión un día antes del pleno para intentar retrasarlo. Y lo consiguió. En su huida hacia adelante logró al fin que el secretario del PSOE de Benidorm, Miguel Mozo, hablara con Sánchez.
El encuentro tuvo lugar durante un breve paseo de apenas cinco minutos en un coche en el que también estaba Eduardo Zaplana y Salvador Moll. Ya no había solución. Zaplana logró la Alcaldía de Benidorm el 22 de noviembre. Era el primer eslabón de una carrera que le llevó a ocupar la presidencia del Consell y más tarde el Ministerio de Trabajo hasta el año 2004. Otros dirigentes populares iniciaron su consolidación con mociones de censura. Uno de ellos es el alcalde de Torrevieja, Pedro Hernández Mateo. Presidente de la APA de colegio Virgen del Carmen saltó a la política de la mano de Alianza Popular en 1984. Encabezando la lista de esta formación logró cinco ediles en 1987 pero el PSOE tenía la mayoría. Ambos formaron un gobierno de coalición que AP rompió un año después para presentar una moción de censura con el apoyo de Candidatura Unida Torrevejense. Hernández Mateo se convertía en alcalde y más tarde en diputado autonómico.
Otro caso similar es el del ex conseller popular, Luis Fernando Cartagena. El 16 de julio de 1986 llegó a la Alcaldía de Orihuela tras la dimisión del socialista Vicente Escudero. El PSOE había perdido el apoyo de los independientes un año antes pero el alcalde se negaba a convocar un pleno para el traspaso de poderes. Tanto el grupo popular como los independientes presentaron un recurso ante la Audiencia Territorial y lograron una sentencia favorable.