Varias medidas de impulso económico han sufrido modificaciones y rectificaciones por parte del Gobierno desde su aplicación. Las ayudas a la compra de coches tardó en formularse en sus actuales términos porque el ejecutivo impulsó primero el llamado plan VIVE.Y cuando se anunció la actual ayuda a la adqusición de vehículos, tal y como reclamaba el sector,hubo que anticipar la fecha anunciada para su entrada en vigor porque las ventas se desplomaron a la espera de poder beneficiarse de la subvención.
El reciente plan de concesión de 420 euros a los parados que hayan agotado todas las prestaciones y carezcan de ingresos se aprobó como una medida transitoria (siempre que la tasa de paro estuviese por encima del 17%) y de aplicación desde el 1 del agosto,pero poco después se modificó para retrotraerlo al 1 de enero.
La devolución de los 400 euros del impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF) ha estado vigente dos años (2008 y 2009), dado que parece casi seguro que se suprimirá en 2010, pero en su día se anunció como un medida permanente. En esta reducción fiscal han cambiado de posición sucesivas veces el Gobierno y también la oposición, que primero reclamó la medida (acababa de tomarla George Bush en EEUU),luego la recriminó cuando se aplicó en España por creerla inútil y ahora pide que bajen los impuestos cuando la devolución de 400 euros ya era una reducción fiscal.
El Gobierno argumenta ahora que la devolución de los 400 euros se hizo para ayudar a las familias cuando la inflación estaba en plena espiral alcista y habían subido los tipos de interés, mientras que ahora han bajado ambos. El presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, dijo en septiembre de 2005 (año ymedio después de llegar a La Moncloa) que «bajar los impuestos era de izquierdas». Entonces España crecía a tasas elevadas, lideraba la creación de empleo en Europa y por vez primera en la democracia iba a consumar un ejercicio con superavit fiscal. Ahora el ejecutivo va a subir algunos impuestos «de forma prudente y temporal ».Esta subida (que el Gobierno explica para corregir el déficit público y seguir aplicando políticas sociales a las víctimas de la crisis) supone un cambio de política, dado que en los años anteriores los redujo:menguó el IRPF, por vez primera se alivió el impuesto de sociedades y desapareció –también de forma inédita– el impuesto sobre patrimonio. Varios miembros del Gobierno se han contradicho sobre si se gravará más o no a las rentas altas y sobre cuál es el nivel a partir del que se considera que se es rico.