AGENCIAS - MADRID
Un soldado español, José Antonio Godia Pi, de 21 años, natural de Lleida y que formaba parte del contingente que la misión de la ONU tiene desplegado en Líbano murió el viernes por causas aún desconocidas cuando practicaba deporte en la Base "Miguel de Cervantes", en Marjayoun, informaron ayer fuentes del Ministerio de Defensa. Un avión con los restos mortales del militar partió ayer mismo desde Beirut rumbo a Zaragoza.
El soldado se desplomó mientras jugaba al baloncesto en su tiempo libre. Tras ser evacuado por sus compañeros, fue atendido por los médicos, que trataron de reanimarle durante más de 40 minutos, sin que pudieran hacer nada por salvar su vida.
Según las fuentes de Defensa, el soldado falleció tras una parada cardiorrespiratoria. La causa de la muerte aún se desconoce y se determinará una vez se le practique la autopsia en España. Godia Pi había ingresado en el Ejército de Tierra en septiembre de 2007 y pertenecía a la especialidad fundamental de Infantería Ligera.
Se encontraba destinado en el Grupo de Operaciones Especiales III, del Mando de Operaciones Especiales del Ejército de Tierra, con base en Rabasa (Alicante). El soldado se había incorporado al IX relevo de la Operación Libre Hidalgo el pasado 20 de agosto, en el contingente que la misión de Naciones Unidas tiene desplegado en Líbano (UNIFIL). Esta era la primera vez que participaba en una misión en el exterior.
Sus compañeros le rindieron ayer a mediodía (hora española) un pequeño homenaje antes de su repatriación. La ceremonia duró unos 15 minutos. Asistió el jefe del UNIFIL, el general italiano Claudio Graziano, que hizo entrega de una bandera de la ONU para cubrir el ataúd y una medalla. Los militares depositaron una corona de flores en el monumento a los Caídos que hay en la plaza de la base.
La aeronave que transporta los restos del militar y que llegó ayer al Líbano procedente de España para la repatriación, despegó del aeropuerto internacional Rafic Hariri de la capital libanesa a primera hora de la tarde de ayer.
Por expreso deseo de sus familiares, según el Ministerio de Defensa español, no se ofreció información de los detalles de su llegada a Zaragoza.