ÁNGEL A. JIMÉNEZ - MADRID
Aficionado a la escalada y a deportes de riesgo, el dimisionario tesorero del PP, Luis Bárcenas, se enfrenta a su reto más difícil: probar su inocencia en la investigación que cursa el Tribunal Supremo, y tendrá que hacerlo ya fuera del cargo que ocupaba desde hace cinco años. Bárcenas dio ayer el paso que muchos en el partido temían que se produjera, convencidos como estaban de que era inocente. Pero también había dirigentes en el PP que esperaban se produjera esta decisión, pues de este modo se evitaba más daño al partido.
Aunque así lo había anunciado públicamente, aunque se lo había prometido al presidente, Mariano Rajoy, Bárcenas, que también es senador por Cantabria, no esperó a que el Supremo pida el suplicatorio a la Cámara Alta para presentar la dimisión de forma transitoria.
Siempre alejado de la primera línea y ajeno al bullicio de la actualidad, Bárcenas es un trabajador de despacho que se ha convertido estos días en el hombre del que más se ha hablado en los últimos meses.
Nacido en Huelva, a punto de cumplir 53 años, casado y padre de dos hijos, Luis Bárcenas Gutiérrez es licenciado en Ciencias Empresariales por la Universidad Pontificia de Comillas. Entró a formar parte del aparato de contabilidad del PP hace 28 años de la mano del entonces tesorero, Álvaro Lapuerta, su mentor, y en 2004, tras ser gerente durante todo este tiempo, Rajoy le nombra tesorero.
Es el mismo año que el líder popular y el entonces secretario general, Ángel Acebes, precisamente por recomendación de Lapuerta, deciden romper cualquier vínculo con el grupo de empresas de Francisco Correa, quien desde primeros de los 90 viene organizando diversos actos para el partido.
Además, desde el año 2004 es senador por Cantabria, comunidad por cierto con la que tiene pocos vínculos. Quienes le conocen describen a Bárcenas como un hombre testarudo pero afable, a quien, pese a su tozudez, le gusta prestar atención a las consultas de sus compañeros. Le encanta vestir bien, corte clásico, y posiblemente sea esa pose de "dandy" la que haya podido infundir en algunos compañeros de partido más jóvenes algunos prejuicios, como el de que es "un tipo chapado a la antigua".
Pero por sus hobbies nadie diría que se quedó atrapado en otra época: amante del esquí de riesgo y de la escalada, Bárcenas suele salir de Madrid muchos fines de semana para practicar sus aficiones, y si no se va a Baqueira a esquiar, se va a algún país extranjero a desafiar a algunas de sus temidas cumbres.
Quizá por ello siempre ha mostrado un aspecto saludable, cultivado en el gimnasio, a donde va con frecuencia. El "caso Gürtel", sin embargo, le ha hecho mella: en los últimos meses ha adelgazado 17 kilos.
La investigación del Supremo es posiblemente la montaña más alta que Bárcenas tenga que escalar en su vida, y tendrá que hacerlo solo, y ya sin ser tesorero del Partido Popular.