EFE - MADRID
El Ejecutivo elaborará un “plan industrial” consensuado con la Junta de Castilla y León y los agentes sociales y económicos para garantizar el empleo “de cada uno de los trabajadores” de la central de Santa María de Garoña, en Burgos, que cerrará definitivamente el 5 de julio de 2013. Así lo adelantó en rueda de prensa el ministro de Industria, Miguel Sebastián, quien insistió en que el objetivo prioritario del Gobierno son los trabajadores y para ellos hay que desarrollar un plan industrial, “a ser posible, energético”.
Sebastián dijo que la decisión de cerrar la planta “no ha sido fácil”, aunque aseguró que ha sido “meditada y justificada”.
La decisión es “políticamente coherente y laboralmente responsable” porque cumple con el compromiso electoral del PSOE de cerrar las plantas nucleares al final de “su vida útil” (2011 en el caso de Garoña) y concede “un tiempo más que razonable” para sustituir esta energía por otra más limpia y asegurar el futuro de los trabajadores “de toda la comarca”.
Sebastián aseguró que el cierre en 2013 de Garoña es “técnicamente justificable” porque para entonces la central habrá cumplido su “vida de diseño” –cuarenta años– y porque produce más residuos que el resto de plantas en un momento en el que las piscinas en las que se almacenan están “cerca de verse agotadas”.
Defendió también que la decisión es “energéticamente asumible” porque el suministro está garantizado gracias al “mix energético” de España.
Durante su comparecencia, dejó claro que el resto de centrales españolas podrán seguir funcionando hasta agotar su vida útil “siempre que cumplan con las condiciones de seguridad” y el Consejo de Seguridad Nuclear no recomiende lo contrario. Sobre la labor de este organismo, que emitió en junio un informe favorable a la prórroga de Garoña, Sebastián puntualizó que “ha hecho un magnífico trabajo”, pero insistió en que la política energética “la decide el Gobierno”.
Rajoy, contra el cierre
El presidente del PP, Mariano calificó ayer de “error” la posibilidad de que el Gobierno socialista cierre la central nuclear de Garoña en 2013 y le exigió “una rectificación”. Dicho esto, avanzó que si se confirma la citada fecha, el PP cambiará esa decisión si gana las próximas elecciones y hará caso al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), que aconsejó por unanimidad que se puede prolongar la vida útil hasta diez años.
“Es una decisión disparatada producto del capricho del señor Rodríguez Zapatero”, afirmó el jefe de la oposición.