AGENCIAS - BARCELONA
El jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, se comprometió ayer a que el nuevo modelo aeroportuario que el Gobierno tendrá listo antes de que finalice el año satisfaga las “necesidades y ambiciones que legítimamente tiene Cataluña”.
Zapatero, que inauguró la nueva terminal de El Prat, la T-1, diseñada por el arquitecto Ricardo Bofill, respondió así a la petición del presidente catalán, José Montilla, quien le recordó que la Generalitat quiere tener un papel “decisivo” en la gestión del aeropuerto.
El jefe del Ejecutivo señaló que espera que la remodelación del modelo aeroportuario español sea un trabajo “compartido” con la Generalitat, un modelo que combinará la “lógica descentralización y la incorporación de la sociedad civil”.
Con la inauguración de la T-1, que hoy entrará en funcionamiento, el aeropuerto de El Prat tendrá capacidad para acoger 50 millones de pasajeros anuales, 70 cuando se ponga en marcha la futura terminal satélite.
Según Zapatero, pueden sentirse “satisfechos” todos los que han trabajado para hacer posible la terminal, desde el Gobierno hasta quienes la planificaron a finales de los 90, quienes pusieron la primera piedra en 2003 o quienes, desde 2005, han incrementado el ritmo inversor.
La terminal ha costado 1.258 millones y, para Zapatero, este esfuerzo económico es una buena muestra de lo que significa la inversión estatal que el Gobierno formalizó con el nuevo Estatut de Cataluña.
La anécdota del acto la protagonizó la empleada de una de las tiendas de la T-1, que regaló a Zapatero un balón de fútbol con los colores del Barça, equipo del que el jefe del Ejecutivo es seguidor, a lo que el propio presidente del Gobierno se refirió, agradecido, al inicio de su discurso ante las autoridades.
Un comentario que Florentino Pérez, presidente también de ACS, la constructora de la nueva terminal, no pudo escuchar puesto que no acudió a la cita, y eso pese a que una de las sillas preferentes estaba reservada a su nombre.
Tampoco pudo escuchar las palabras de Zapatero el presidente del Barça, Joan Laporta, de gira por EE UU para mantener su compromiso con Unicef.
En la sala VIP, y antes de los discursos, Zapatero mantuvo un saludo cordial con el vicepresidente catalán, el republicano Josep Lluís Carod-Rovira, al que, según fuentes presentes, le dijo: “No se te ve por Madrid”. Carod le dijo, a modo de broma: “Es que no dais nada en Madrid”, una alusión a la nueva financiación autonómica, a la que Zapatero le comentó que el pacto será “pronto”.
Zapatero pudo saludar a “viejos amigos” del Estatut como el presidente de CiU, Artur Mas, con el que mantuvo una breve y distendida conversación en el aperitivo de autoridades para celebrar la puesta en marcha de la T-1.
Fruto de la ‘etapa Aznar’
En el capítulo de reacciones, el PP consideró “incuestionable” que la terminal es fruto de la etapa de José María Aznar, en la que su partido colaboró con CiU, que juzgó “infantil” la polémica sobre la paternidad de la obra y reclamó la gestión de los aeropuertos catalanes.