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Europa press Madrid
España desclasificó entre 1992 y 1997 un total de 75 expedientes sobre avistamientos de fenómenos extraños, registrados desde 1962 y que ocupan 1.900 páginas, en las que se recoge un total de 97 sucesos distintos, entre los que figuran casos similares al dado a conocer esta semana en Reino Unido.
Según confirmaron fuentes militares, una vez desclasificados por el Ejército del Aire, estos expedientes fueron trasladados para su consulta a la Biblioteca del Cuartel General del Ejército del Aire y en la actualidad se encuentran en el Archivo Histórico del Ejército del Aire, en Villaviciosa de Odón (Madrid).
Entre esos documentos, figuran casos de avistamientos de ovni (objeto volador no identificado) por parte de pilotos comerciales y militares o de capitanes de navío, parecidos al caso dado a conocer ayer en Reino Unido en el que un avión de Alitalia casi choca con un ovni en 1991.
El proceso de desclasificación español comenzó cuando en mayo de 1991 la Sección de Seguridad de Vuelo, responsable de la custodia de estos archivos, remitió un escrito interno que proponía su desclasificación. Ya el 14 de marzo de 1992, la Junta de Jefes de Estado Mayor acordó rebajar su nivel de clasificación y dejar la decisión de desclasificar o no en manos del jefe del Estado Mayor del Aire. Finalmente, en 1992 se desclasificaron los primeros expedientes ovni del Ministerio de Defensa. En 1996 concluyó el proceso.
En un informe oficial militar de 84 páginas se detalla que la noche del 24 de noviembre 1974 se sucedieron varios avistamientos en la isla de Gran Canaria, cuando un teniente coronel y su hija circulaban por una carretera y vieron una luz blanca y brillante en el cielo que dejaba una estela.
Según relata el investigador especializado en estos fenómenos Vicente Juan Ballester, sólo 15 minutos más tarde, un avión Fokker-27 de Iberia despegaba de Tenerife. Los pilotos vieron, justo en frente de ellos, una luz potente a unos 300 metros por encima de ellos y que se acercaba en dirección contraria.
Tan solo diez minutos más tarde, la estación de rádar registró una traza a unos 67 kilómetros de distancia, que era en realidad otro vuelo de Iberia. Lo curioso es que al mismo tiempo se detectó un eco anómalo a 85 kilómetros de distancia y volando con rumbo al sur. Al llegar a una distancia de 78 kilómetros, la traza se quedó estacionada hasta que se cruzó con el vuelo comercial 281 de Iberia.
Inmediatamente después, la traza desconocida se evaporó de repente y según los diarios de vuelo, no había ningún tráfico aéreo previsto a aquella hora.
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