Elecciones Generales en Galicia | La decepción de una confluencia

La seriedad fue adueñándose de la sede de la candidatura a medida que avanzaba el escrutinio, en contraste con la celebración del 20-D

27.06.2016 | 06:53
Beiras, tercero por la izquierda, no intervino en el estrado, como sí hizo en diciembre. // O. Corral

La noche electoral del 20 de diciembre, la sede de En Marea en Santiago se incendió de gritos cuando llegó el clan de la Marea Atlántica. La irrupción de unos exultantes Antón Gómez-Reino y Xulio Ferreiro, alcalde de A Coruña, marcó el inicio de la fiesta. Los vivas y aplausos se dispararon en un local, en plena plaza de O Toural, abarrotado. Ayer, la comparecencia de los candidatos y máximos referentes se hizo esperar hasta la llegada precisamente de Ferreiro, que pasó entre la gente con rapidez y visiblemente contrariado. Su expresión, como luego la de sus compañeros, evidenció el batacazo de En Marea, a pesar de la consolidación de su marca como referente de una parte de la izquierda. Si Unidos Podemos tuvo de lema "La sonrisa de un país", ayer se vivió en Santiago "La decepción de una confluencia".

Los gestos y símbolos que tanto han querido cuidar mareas locales, Podemos o Anova en los últimos tiempos también evidenciaron que la noche no estaba para juergas. Si hace seis meses, todo eran risas y en el estrado hubo varias voces, ayer solo tres diputados representantes de Podemos, Anova y EU tomaron la palabra. Tampoco intervino ninguno de los alcaldes del cambio, presentes, eso sí, en el estrado: Ferreiro, Martiño Noriega (Santiago) y Jorge Suárez (Ferrol).

Xosé Manuel Beiras, líder de la organización nacionalista, subió al estrado, pero se bajó cuando comenzaron las preguntas de la prensa y no intervino, como tampoco la máxima responsable de Podemos en Galicia, Carmen Santos, que relevó en la foto a Breogán Riobóo, su antecesor.

El silencio de Beiras y el cambio en Podemos evidencian dos de los problemas de En Marea, cuyos problemas internos -con enfrentamientos públicos entre Beiras y Díaz, una pugna por la fórmula de confluencia y unas duras primarias en Podemos- parecen haberle pasado factura. "Ahora toca pensar. Quizás en A Coruña no se percibió el peso nacionalista y en Ourense la clave ha sido la participación", comentaba un dirigente.

Con menos asistentes que el 20-D, la decepción se mascaba en los fieles de En Marea desde que el escrutinio alcanzó el 50%. Contrastó con las caras de alegría tras los sondeos a pie de urna que apuntaban un sorpasso. "Pintan bastos", asumía un diputado de AGE. Un joven decepcionado era animado por un amigo: "Mejor, poco a poco, que se confíen".

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