El BNG admite los "malos" resultados pero se emplaza ya a las autonómicas

La formación no logró reunir ni el el 3% de los apoyos -Pontón proclama que "no se arrugan" por las dificultades y que darán "todas" las batallas

27.06.2016 | 02:53
Ana Pontón, ayer, en su comparencia para valorar los resultados de los comicios. // Óscar Corral

El BNG no aprovechó su segunda oportunidad, o los ciudadanos no se la dieron. A pesar de que los nacionalistas gallegos insistieron durante la reciente campaña electoral en que el apoyo a la formación frentista constituiría el voto útil y que incluso con un solo diputado la voz de los gallegos podría ser determinante para la formación de un gobierno en Madrid dependiente de coaliciones, los gallegos desoyeron el mensaje, como ya había ocurrido en la primera edición de estos comicios generales, el pasado 20 de diciembre.

Con un porcentaje de voto inferior al 3 por ciento, los nacionalistas, que esta vez concurrieron al Congreso con un cambio, el relevo de Luis Bará, que sustituyó a Carme Adán como número 1 a las listas por Pontevedra, y que incluso recuperaron sus siglas para la ocasión después de concurrir con NÓS Candidatura Galega, no consiguieron el mínimo suficiente ni para hacerse con un escaño. De hecho, las cifras son inferiores a las registradas hace seis meses, cuando alcanzaban el 4,3% de votos, un porcentaje que, desde una lectura autonómica incluso les impediría acceder a un hueco en el Parlamento gallego en los próximos comicios de octubre, si bien su portavoz, Ana Pontón, apuntó ayer que las "dinámicas" de unas y otras elecciones "no tienen nada que ver". En números absolutos perdieron un tercio de los apoyos que recibieron en 2015 y no llegaron a los 45.000 sufragios.

Medio año atrás los candidatos valoraron como "malo, sin paliativos" el resultado y esta vez también. La portavoz y candidata a la Xunta, cuyo rostro reflejaba el duro varapalo electoral, reconoció que los resultados son "malos", aunque justificó que el contexto era "muy difícil" y se había convertido en el de unas "elecciones presidenciales". "Desde el BNG hicimos un intento por galleguizar la campaña", alegó, "pero éramos David contra Goliat". Con todo, aseguró que el Bloque cree que "la única batalla perdida es la que no se da y el BNG va a darlas todas". "No nos arrugamos ante las dificultades", apostilló. Tras asegurar que la campaña para las gallegas ya empezó, llamó a militancia, nacionalistas y quienes "sienten este país" a trabajar para que el BNG sea "decisivo" en octubre y "ser pieza clave en la derrota del PP" y "afianzarse" como "garantía de un cambio real en Galicia". La "cohesión y la unidad del proyecto de BNG-NÓS son", dijo, "la mejor fortaleza para derrotar al PP".

De poco sirvió que la nueva portavoz nacional de la formación, quien asumió un rol protagonista en la campaña, repitiera día tras día que sin el Bloque Galicia no sería escuchada y que el suyo era el único partido libre para apoyar a Galicia sin peajes. Al final no hubo segunda oportunidad y los gallegos ratificaron el exilio del BNG del Congreso por primera vez desde hace dos décadas, sumiendo los números conseguidos en su mayor época de gloria, en el año 2000, cuando reunieron más de 306.000 apoyos, en un recuerdo lejano.

Las cifras de los nacionalistas agudizan la caída del 60% de los votos registrada en diciembre con respecto a los comicios al Congreso celebrados en 2011 y certifican que la marea ha arrastrado a los nacionalistas -que prefirieron mantenerse al margen de esas candidaturas-, incluso tras superar otra asamblea y del cambio de portavoz.

Los augurios ya no eran favorables. El CIS preveía que los resultados iban a ser tan negativos como en 2015. Los sondeos a pie de urna tampoco mejoraron las expectativas en una jornada en la que el BNG lamentó la baja participación, que considera reflejo del "cansancio" y "decepción" de la población por la incapacidad de sus representantes para llegar a acuerdos.

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