En Marea experimentó ayer la paradoja de constituirse como la segunda fuerza política de Galicia empatada a escaños con el PSdeG, pero sin la potencia que esperaba y en un escenario en que el PP de Alberto Núñez Feijóo revalidó su mayoría absoluta. Los 14 diputados logrados por el nuevo partido instrumental impulsado por Anova, Podemos, Esquerda Unida y las mareas municipales se queda con 269.241 votos, lejos de sus expectativas, que establecían un sorpasso claro a los socialistas como meta. El peor resultado de la historia del PSdeG deja a la alianza rupturista sin alcanzar del todo su propósito. Solo gana a los socialistas por 16.396 papeletas. Superarlos con claridad no era una quimera: en 1997 el BNG tuvo 18 y el PSOE, 15.

Luís Villares, el magistrado que aparcó su carrera judicial para lanzarse a encabezar el proyecto, trató de inyectar ilusión a unas bases evidentemente desanimadas, centrando su mensaje en que liderarán la oposición y en el logro de haber sellado la "unidad popular". "Venimos para quedarnos y construir una alternativa. Somos hoy la segunda fuerza [de Galicia] y los que representamos el antagonismo al PP. Este proyecto va para largo", proclamó sin palabras de autocrítica ante el pinchazo de sus expectativas.

Dio por logrados dos de sus tres objetivos: construir una herramienta política y que la gente votase "con ilusión" fueron los que consiguieron. El importante, el cambio en la Xunta, dijo, es cuestión de tiempo. "Lo cumpliremos en 2020", aseguró. "El sueño de un país más justo es más real", indicó en la noche en que Núñez Feijóo fue el gran triunfador. Ante el posible fatalismo, el juez insinuó que mantiene su promesa de liderar el grupo parlamentario. "Estoy comprometido con vosotros", declaró.

El rupturismo demuestra que su espacio político está consolidado, pero todavía no lo suficiente como para hacer daño a un PP que coloca a Feijóo como referencia estatal de sus siglas. El nuevo partido sube cinco escaños respecto a AGE, pero su desplome desde el 20-D resulta preocupante para sus intereses. Entonces, la coalición obtuvo 410.698; en junio, 344.143.

La resistencia del BNG, que perdió un escaño cuando las encuestas vaticinaban una debacle, agrandará la discusión de En Marea acerca de su discurso y estrategia. Beiras ya reclamó más peso del nacionalismo, aunque en el Parlamento solo tres diputados se sitúan claramente en ese espacio. También estará por calibrar el impacto del conflicto de Podemos y el tortuoso proceso de confluencia.

Al resultado se refirieron precisamente los números 1 y 2 del partido morado. "Somos la primera fuerza de ámbito estatal en Euskadi y la primera fuerza de oposición en Galicia. Nuestro país ya no se entiende sin UP [Unidad Popular]", escribió el primero en las redes sociales. "Presentes con fuerza en todas partes. Primera fuerza estatal en Euskadi y alternativa al PP en Galicia. Zorionak! Parabéns!", opinó el segundo.