Las dimensiones del Sea Cloud Hussar son tan grandes que los diseñadores han tenido que "limitar" el mástil principal a 57,9 metros para que el velero pudiese cruzar el estrecho del Bósforo y navegar en el Mar Negro. Lo más importante de este proyecto, según explica el astillero, es preservar el espíritu de la navegación de los años treinta del siglo pasado, la época de los primeros viajes por puro placer llevados a cabo por los millonarios. Para el máximo confort, el Hussar dispondrá de seis cubiertas de teka y dos zonas de paseo entre candeleros de época para recuperar ese espíritu. Con sus 27 velas desplegadas, el velero alcanzará una velocidad de 12 nudos.
El coste conjunto del Hussar y de los cuatro superyates que está construyendo la Factoría Naval Marín asciende a 150 millones de euros. Con esta cartera de pedidos -se están negociando nuevos contratos para los próximos cuatro o cinco años- la compañía gallega se ha convertido en el inmediato competidor de los principales constructores mundiales de megayates, las marcas holandesas e italianas como Ferretti, Lurssen y Hessen. Este es el compromiso anunciado durante la fundación de Factoría Naval Marín a finales de 2006 por el director ejecutivo de la compañía, Pablo Comesaña. Comesaña está considerado un pionero en Galicia y España en la industria de las grandes esloras de lujo. Fue el primero en aprovechar la estructura naval de las rías gallegas para reconvertirlas hacia el sector de megayates.