Europa Press / Ginebra (Suiza)
El nuevo presidente del grupo automovilístico francés PSA Peugeot-Citroën, Christian Streiff, aseguró ayer que su compañía posee "buenas fábricas en España", aunque, al igual que el resto de instalaciones de la firma, "deben trabajar para garantizar su futuro", mediante la reducción de sus costes fijos.
Streiff, que sustituyó oficialmente al frente de PSA a Jean-Martin Folz el pasado mes de febrero, realizó estas declaraciones durante un encuentro con la prensa española en el marco del Salón Internacional del Automóvil que se está celebrando en Ginebra.
El presidente de PSA apuntó que el objetivo de alcanzar una producción global de 3,5 millones de vehículos sólo se podrá llevar a cabo con el trabajo en conjunto de todas las plantas, orientado a reducir los costes fijos, aumentar su rentabilidad y competitividad. "Esta meta sólo será posible si se mejora la rentabilidad y la competitividad", añadió.
Streiff resaltó que la estrategia actual de la empresa se basa en la reducción de los costes fijos, así como en el producto y en la mejora de la calidad. Por ello, destacó que el principal problema que está afrontando PSA es la calidad de sus productos. "La calidad es lo primero", subrayó.
Streiff explicó que la estrategia de su compañía también recoge la expansión internacional, por lo que hizo hincapié en la importancia de sus operaciones en China, Sudamérica y en Europa del Este. Al tiempo, señaló que otra de las prioridades de este plan es aumentar las sinergias entre las dos marcas del grupo con el objetivo de reducir los costes.
Para ello, aventuró que tendrán que poner en común todas las actividades de desarrollo e ingeniería y unificar "todo lo que el cliente no ve", puesto que tanto Citroën como Peugeot seguirán manteniendo su autonomía comercial.
Sobre un eventual interés en entrar en el mercado estadounidense a través de la compra de Chrysler, filial de DaimlerChrysler, explicó que en la actualidad no se están planteando esta opción.