09 de septiembre de 2017
09.09.2017

La venta de la concesionaria de la AP-9 seguirá en suspenso al menos seis meses

Sacyr acusa a Corsair de incumplir su compromiso de respetar la operación

09.09.2017 | 01:52

Al grupo de accionistas que desde hace tiempo intentan salir del accionariado de Itínere no les quedará más remedio que esperar. La venta de la empresa que, entre otras concesiones, maneja Audasa, encarga de la explotación de la Autopista del Atlántico, estará en suspenso entre seis y ocho meses por la disputa entre los socios para la venta de sus respectivas participaciones. Abanca, Sacyr y Kutxabank, que reúnen el 55,4% de los títulos, llevaron a Corsair, con el 37,3%, a un arbitraje por la negativa del fondo estadounidense, partidario de una oferta alternativa a la que querían los tres partícipes mayoritarios.

El director general financiero de Sacyr no ahorró ayer críticas a Corsair por su postura. Porque, a pesar de contar con una porción minoritaria del capital, "ejerce como mayoritario y, además, está incumpliendo el compromiso que adquirió respecto a permitir vender sus participaciones al resto de socios". Carlos Mijangos confía en que el lío no espante el evidente interés del mercado por Itínere ante la recuperación de los tráficos por carretera en el país, especialmente en la AP-9, joya de la corona de la firma. La principal carretera de pago gallega alcanzó una cifra de negocios el pasado año de 138 millones de euros, la mitad de toda la facturación de Itínere, y un beneficio de 45 millones de euros.

El grupo Globalvia, que ya cuenta con experiencia en la gestión de carreteras gallegas, fue el principal interesado en comprar la mayoría del capital de Itínere. E incluso el mercado y parte de los accionistas daban casi por hecha la operación, en la que también participaría como aliado de Globalvia el fondo australiano Macquarie. Pero en la puja entraron también un grupo de fondos de pensiones e inversión integrado por PSP, APG y GIC, la alternativa que gustó a Corsair.

Para intentar desbloquear la situación, Abanca, Sacyr y Kutxabank decidieron recientemente promover un arbitraje ante la Cámara de Comercio de Madrid. Los accionistas, según aseguran los directivos del grupo constructor y de servicios, esperan que el tribunal encargado de dirimir sobre el caso esté listo a mediados de este mes de septiembre y que el proceso se alargue "entre unos seis u ocho meses". Su estrategia pasa por hacer valer la mayoría que tienen en su capital y que Corsair cumpla su compromiso de facilitar la venta. Sacyr tiene una participación del 15,45%, Abanca un 23,8% y KutxaBank, otro 16,2%

Junto con la AP-9, Itínere gestiona seis autopistas del norte de España, que suman 610 kilómetros de longitud, entra las que figuran algunas de las más antiguas, como la AP-1 Burgos-Armiñón.

Itínere arrastra una deuda superior a 3.000 millones de euros, lo que condiciona evidentemente el precio de venta. Cuando en 2008, Sacyr dejó la compañía concesionaria en manos de Citi, el montante alcanzó los 7.900 millones de euros.

La cifra de negocios de Itínere el pasado ejercicio alcanzó los 268,7 millones de euros. El resultado, un año más, fue negativo, con pérdidas de 29,7 millones por el elevado gasto financiero -129 millones-, aunque un 50% más bajas que en 2015.

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