Ascenso y caída fulminantes

Blesa alcanzó la cima como presidente de Caja Madrid y se despeñó hasta lo más bajo cuando ingresó en la cárcel

20.07.2017 | 01:38
Miguel Blesa, tras prestar declaración por el caso de las black. // Reuters

A Miguel Blesa le gustaba disparar. En su álbum de fotos de caza hay ciervos, corzos, oryx con imponentes cuernos y hasta leones. Junto a todos ellos posa con una perenne sonrisa. Y en su mano, siempre, la escopeta. Tenía licencia para quince armas, un arsenal. Un tiro en el pecho acabó ayer con su vida a punto de cumplir los 70 años. No habrá más cacerías. Disparo y final para una vida de meteóricos ascensos y sonadas caídas. Con 49 años, y sin experiencia bancaria, fue encumbrado por el Partido Popular a la presidencia de Caja Madrid, entonces la cuarta entidad bancaria de España. Con 66 años se despeñó hasta caer en la cárcel. Fue entonces el primer dirigente de caja de ahorros de la reciente crisis que entró en prisión. Deja el mundo con varias causas pendientes, convertido en símbolo del derroche y rechazado por la misma clase política que le aupó al poder.

Nacido en Linares (Jaén) el 8 de agosto de 1947 y militante del PP, Blesa estudió Derecho en Granada e ingresó en el Cuerpo de Inspectores Financieros y Tributarios del Estado. Mientras preparaba las oposiciones conoció a José María Aznar y ambos consiguieron su primer destino en la Delegación de Hacienda de Logroño. Allí vivieron en el mismo edificio y se forjó una estrecha amistad que fue clave para que Blesa -que en la Administración pública llegó a ser subdirector general de Estudios y Coordinación del Ministerio de Economía- alcanzara en 1996 la presidencia de Caja Madrid pocos meses después de que Aznar entrara en La Moncloa. Antes había sido consejero de Antena 3 y de la propia caja madrileña en representación del PP.

Siempre enfundado en trajes a medida, con un irónico sentido del humor y una mirada desafiante, entre 1996 y 2010 hizo y deshizo en la segunda caja del país y la cuarta entidad financiera. Desde el primer momento dio pruebas de su ambición. Entre 1996 y 2003 Caja Madrid dobló su dimensión. Sin embargo, con la llegada de la crisis económica salieron a la luz los débiles cimientos por la alta exposición al negocio inmobiliario. A la situación de crisis general se sumó en 2008 la presión por el control político de la entidad entre la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid, ambos gobernados por el PP, con Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón al frente, respectivamente. La pugna dejó a Blesa sin su sillón y el cargo fue para el exministro Rodrigo Rato.

Tras la salida de Blesa, Caja Madrid entró en un proceso crítico y de profunda reestructuración en el que se unió con Bancaja y otras cinco entidades y dio origen a Bankia. Desde su retiro dorado, Blesa asumía estoicamente las demandas que empezaron a llegar contra él, entre ellas una por la concesión de un préstamo de 26,6 millones al entonces presidente de la CEOE Gerardo Díaz Ferrán para su aerolínea, Air Comet. Pero también la demanda por supuestas irregularidades en la compra del City National Bank of Florida, por la que en mayo de 2013 el juez Elpidio José Silva ordenó su ingreso en prisión, de donde salió un día después tras pagar una fianza de 2,5 millones. El 5 de junio volvió a entrar en la cárcel por orden del mismo juez en base a nuevas pruebas, decisión que fue avalada por la Audiencia Provincial de Madrid el 14 de junio, aunque cinco días más tarde este tribunal anuló la investigación del juez Silva por convertir la concesión del crédito de 26,6 millones a Marsans en una "causa general" contra Blesa.

El auto dejó sin efecto todas las actuaciones derivadas de la investigación llevada a cabo por Silva y Blesa decidió seguir adelante con sus planes de vida y contrajo matrimonio, en segundas nupcias, con Gema Gámez, 27 años más joven que él. Entre los asistentes ya no estaban sus compañeros de partido.

La publicación de más de 8.000 correos electrónicos enviados desde su cuenta personal de Caja Madrid, en los que se constataban algunos de los excesos cometidos desde su puesto, incluidas las tarjetas black, llevó de nuevo a Blesa ante el juez. Los directivos y consejeros de la entidad gastaron 15,25 millones en 13 años, incluidos los 436.700 euros de Blesa en todo tipo de lujos. Los bienes del exbanquero fueron embargados y tras el juicio fue condenado a seis años de prisión.

Además el expresidente de Caja Madrid tenía otra causa pendiente por los sobresueldos presuntamente irregulares que se otorgaron en la extinta caja de ahorros con fines sociales.

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