La banca reduce su red en Galicia al nivel de 1978, a la espera del ajuste del Pastor

La comunidad se queda con 1.603 oficinas, un 37% menos que en 2008 - En el último año cerraron 90 - El sector pasa de 9,2 a 5,9 sucursales

22.06.2017 | 01:32

Eficiencia, eficiencia y más eficiencia. Para la banca ya no funciona como una aspiración, un objetivo que ayude a mejorar las cuentas. Es una necesidad y le va la supervivencia en ello ante la prolongación del escenario de los bajísimos tipos de interés. Los clientes cobran menos por sus depósitos, es cierto, pero también pagan mucho menos por las hipotecas y el efecto sobre los márgenes del sector es demoledor. El cierre de oficinas se consolida como una de las armas recurrentes de las entidades para hacer más con menos y, de paso, afrontar otros dos graves problemas a los que se enfrentan en los últimos años. Por un lado, el exceso de capacidad instalada al calor de los años de bonanza y, especialmente, en los territorios de la burbuja del ladrillo en los que brotaron las sucursales en paralelo a las grandes promociones inmobiliarias. Por otro, el cada vez mayor uso de las nuevas tecnologías, que permiten hacer prácticamente cualquier operación con un teléfono móvil y un ordenador. Desde 2008, cuando empezó la reestructuración bancaria, en España echaron el cierre alrededor de 17.700 oficinas. Galicia es una de las comunidades que está a la cabeza de las clausuras porque también aquí el impacto del ajuste del sistema fue mayor por la fallida fusión de las dos cajas de ahorros -con una red muy solapada- y la absorción del Pastor y el Gallego. El número de sucursales vuelve a niveles de 1978. Y todavía falta el nuevo tijeretazo del Santander al Pastor, ahora que es dueño del grupo Popular.

Galicia acabó el primer trimestre de este año con 1.603 oficinas, según los datos que acaba de publicar el Banco de España. La variación con respecto al final del pasado ejercicio es simbólica, pero inédita: la comunidad cuenta con cuatro oficinas más que en diciembre. Pero esa no es la tendencia que seguirá el sector en los próximos meses, ni tampoco lo normal en lo que va de reconversión del sistema. En los últimos doce meses, entre marzo de 2016 y el mismo mes de 2017, los cierres ascienden a 90.

Desde junio de hace 39 años que Galicia no tenía tan pocas oficinas de entidades financieras. La banca aumentó sin descanso su red, hasta que en septiembre de 2008 registró su máximo histórico, con 2.539 sucursales en la comunidad. La crisis paró en seco la expansión del sector. Desde entonces, en Galicia dejaron de operar cerca de un 37% de las oficinas, un total de 936.

En el conjunto del Estado, la reducción alcanzó al 38,4% de la red, 17.714 sucursales. Galicia es la séptima región en cierres. A la cabeza está Cataluña, que perdió casi la mitad de las oficinas bancarias. Le sigue la Comunidad Valenciana, con el 43,6% y Madrid, donde la disminución ronda el 43%. Aragón merodea el 39%; un 37,4% Murcia; y el 37,2% en Canarias. Los dos territorios que arrastran un menor ajuste del sistema bancario en España son Castilla-La Mancha (21,4%) y Extremadura (20%).

Entre las provincias gallegas, Ourense y Pontevedra soportan lo gordo de la reestructuración, con el cierre del 45% y el 39,5%, respectivamente, de su red; mientras que en A Coruña llega al 35% y al 26,2% en Lugo.

El recorte puede provocar un problema de desatención financiera, sobre todo entre los clientes más mayores, muy lejos todavía de estar al día de la banca online. Por cada 10.000 habitantes, en Galicia existían 9,2 sucursales en 2008. Ahora son 5,9. Es la sexta comunidad con menor presencia del sector en función de la población. La media estatal se sitúa en 6,1 oficinas. En Canarias no llega ni a las 5. En La Rioja, en cambio, sube hasta más de 10.


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