22 de mayo de 2016
22.05.2016

Rentabilizar el ladrillo sin hipotecarse

Hacen falta casi 25 años para recuperar la inversión después de la compra de un piso en Galicia, pero hay nuevas formas de ganar dinero, como las socimis o el "crowdfunding"

22.05.2016 | 04:55

Entre diciembre de 2004 y el mismo mes de 2005 el valor de las transacciones de la vivienda en Galicia aumentaron un 40%, y la subida continuó con un 10% al año siguiente. Ni siquiera el mercado de renta variable (o Bolsa), que se revalorizó un 32% en 2006, podía ofrecer una rentabilidad similar con plena seguridad. Un inversor podía comprar un piso en enero y deshacerse de él en diciembre con un beneficio del 13% en 2005, el 9,5% en 2006 o el 2,14% en un 2007 que veía las orejas al lobo. Y estos porcentajes corresponden a Galicia, una de las comunidades menos expuestas a la fiebre constructora. Pero se acabó el milagro español, como calificaron el fenómeno de crecimiento de la economía nacional medios como el Financial Times, y el valor de la vivienda se deshizo casi un 30% de media. Se acabó la financiación, la rentabilidad desapareció y el mercado se colapsó con un stock de viviendas vacías que alcanzó las 649.780 en 2009. Por necesidad o virtud, el ladrillo ofrece ahora mecanismos para aprovecharse de su incipiente recuperación sin tener que hipotecarse.

| El alquiler. Aunque la cultura del arrendamiento en España todavía es una adolescente en comparación con la media europea, el alquiler se incrementó un 8,5% en 2015 en Galicia frente al avance del 3,2% que experimentó la compraventa de vivienda. De acuerdo a los últimos datos de la oficina estadística europea, Eurostat, el 21,2% de los españoles viven de alquiler, cuatro puntos porcentuales más que hace tres años (17%). Esta tasa la duplican casi todo el abanico de los países nórdicos o con más renta: Alemania (47,5%), Austria (42,8%), Dinamarca (36,7%), Reino Unido (35,2%), Francia (34,9%), Países Bajos (33,1%) y Suecia (30,7%).

Si se es propietario de una vivienda son más los motivos que animan a decantarse por el alquiler que por la venta. En primer lugar, porque en 2015 la rentabilidad del alquiler en España fue del 8,8%, frente al 2,8% que se encareció la vivienda de segunda mano, el 1,79% de la deuda pública a diez años o las pérdidas del Ibex, que superaron el 7%. Si no tiene urgencia, y teniendo en cuenta que en Galicia hacen falta 25 años para rentabilizar la compra de un piso, el alquiler es una buena opción. Y en ciudades como Vigo, con escasez de oferta y gran movilidad de la fuerza laboral, mejor todavía.




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| Las socimis. Las Sociedades Anónimas Cotizadas de Inversión Inmobiliaria (socimis) son un vehículo de inversión restringido a la hora de configurarlo pero abierto a cualquier tipo de ahorrador. Se necesitan cinco millones de euros para crear una, y los activos inmobiliarios tienen que estar destinados al alquiler. Una vez que la socimi empieza a cotizar es cuando ofrece oportunidades y rentabilidad a quien quiera arriesgar su dinero. La renta variable no está exenta de fluctuaciones, y una socimi de referencia Merlin ha perdido un 7,9% de su valor en Bolsa en el último mes, mientras que Trajano Iberia se ha revalorizado casi un 3% en el mismo periodo.

| El crowdfunding. Es la "democratización plena" de la inversión inmobiliaria, como sostienen sus promotores. Housers es la primera plataforma operativa de crowdfunding inmobiliario de España, y esta semana acudió a Vigo para presentarse. El concepto es sencillo: la firma selecciona una serie de activos para ser adquiridos por los inversores que deseen entrar en el proyecto. "La gran mayoría de estos inmuebles proceden de particulares y muchos de ellos necesitan una reforma integral", explican, para después reformarlos, ponerlos en alquiler y venderlos cuando las condiciones del mercado sean las mejores. Housers suma ya 10.172 usuarios en España y activos por valor de más de cinco millones de euros. Según su página web la rentabilidad neta es del 3,65%. Un ejemplo: un edificio en Chamberí (Madrid) adquirido por 350.000 euros por 285 personas (a menos de 1.300 euros por cabeza) y una hipoteca de 94.500 euros. El objetivo es, con la venta del inmueble, alcanzar una rentabilidad del 86,32%.

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