La inestabilidad de la dirección general de Pemex

Dede 1980 la cúpula ejecutiva de la petrolera nunca duró más de tres años en el cargo

14.02.2016 | 02:38
Ilustración de El Economista mexicano sobre el nuevo líder de Pemex, González Anaya.

Si el destino fuera matemático, Emilio Lozoya Austin habría sabido que su trayectoria al frente de Petróleos Mexicanos (Pemex) tenía los días contados. Permaneció 39 meses en el cargo y, desde 1980, ningún director general del gigante petrolero azteca había ocupado este puesto durante más de dos años y nueve meses. La gallina de los huevos de oro para la economía mexicana se cansó de procrear tanto dinero para las arcas públicas. Lozoya, el artífice de la compra del 51% del astillero vigués Hijos de J. Barreras, fue su última víctima. Pero hubo otras trece antes que Lozoya.

Entre 1983 y 2014 la compañía estatal ha aportado un 4,3% al PIB mexicano de renta petrolera año a año, como destaca el presidente del Grupo de Economistas y Asociados (GEA) y exdirector general de la empresa, Jesús Reyes Heroles. Pero, como destaca el mismo experto, cada ejercicio Pemex tuvo que aportar al erario público una cantidad superior a su Ebitda (beneficio antes de impuestos y amortizaciones). Por tanto, y aunque sí estaba en condiciones de hacerlo, la compañía nunca pudo ahorrar para las vacas flacas. Y ahora, con una depreciación profunda del valor del petróleo y con las inversiones en proyectos offshore paradas, es época de inanición absoluta.

Por este motivo no sorprende el litigio entre Lozoya y el Montoro mexicano, Luis Videgaray. Si bien a Pemex se le conoce como la "empresa productiva del Estado", al director general depuesto -o dimitido- no le dejaron que la petrolera pudiese respirar por sí sola sin tener que abastecer parte del gasto público del Estado. Videgaray quería recortes; Lozoya, continuidad en la gestión y proyectos que paliaran la depreciación del petróleo. Ganó el primero y puso al hombre de la tijera -y cuñado del ex primer ministro Carlos Salinas-, José Antonio González Anaya.

No es el primer político prominente que entra en la dirección general de Pemex: Antonio J. Bermúdez, Jesús Reyes Heroles (hijo de un secretario de Estado y presidente del partido PRI), Julio Rodolfo Moctezuma (miembro del PRI y ex secretario de Estado de Hacienda y Crédito Público, como Videgaray), Mario Ramón Beteta (ex Gobernador del Estado de México y otro Montoro azteca, predecesor de Moctezuma) y Francisco Rojas (ex director de la Comisión Federal de Electricidad y actual coordinador del PRI). Todos ponían a la Hacienda pública como prioridad y no titubeaban en vaciar el ponedero de huevos de Pemex; Lozoya no quiso, no tenía esa lustrosa carrera política.

"Pemex, abastecedor decisivo de las arcas públicas, llegando a cubrir en impuestos y derechos más del 100% de sus rendimientos. Pemex, fuente de insaciable saqueo compartido entre funcionarios, proveedores, contratistas, sindicato, anexos y conexos. Pemex, gallina de los huevos de oro, se muestra exhausto de tanto poner", publicó el diario Excelsior. A excepción del jefe, no hay novedades en el corral.

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