Sousa pierde los poderes como apoderado y representante de las filiales por orden de Deloitte

Aún mantenía facultades de gestión en seis sociedades - La administración concursal revoca un acta notarial a su favor de 1993

24.05.2013 | 09:11
Al fondo, instalaciones de Bajamar Séptima, filial de Pescanova. // Víctor Echave
Al fondo, instalaciones de Bajamar Séptima, filial de Pescanova. // Víctor Echave

En el año 1993 el notario Alfredo Arturo Lorenzo Otero concedió un poder general a Manuel Fernández de Sousa-Faro para poder realizar prácticamente cualquier gestión en Pescanova. Un papel que representó físicamente el poder omnímodo que el presidente de la compañía ejerció en la multinacional. Ese documento se convirtió ayer en simple hemeroteca cuando la administración concursal, Deloitte, decidió revocar ese poder de forma unilateral mediante un comunicado remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Asimismo, Sousa dejó de ser el representante como persona física en las filiales españolas por decisión de la auditora.

¿En qué se traduce esto? De forma inmediata Sousa deja de ser el representante en Fricatamar, cargo que asumió formalmente el 12 de febrero. Ese mismo día el Boletín Oficial del Registro Mercantil (Borme) hizo público que su hijo, Pablo Fernández, dejaba de ser consejero en la sociedad, con sede en Valencia. Carlos Turci, director financiero de Pescanova, era hasta ese momento presidente de esta filial. El mismo movimiento lo ejecutó en Pescafina Bacalao el 22 de febrero, cuando Sousa se apartó a sí mismo y a César Mata Moretón, secretario del consejo de Pescanova, de su cúpula. Manuel Fernández pasó a asumir la representación de la matriz en esta filial, cargo que también pierde hoy por decisión de Deloitte.

Pero la empresa más importante en la que aún asumía esta categoría es Pescafina, la filial de mayor facturación de todo el grupo y que está en preconcurso desde el 8 de abril. El 25 de febrero se retiró a sí mismo y a su hijo Pablo del consejo, aunque permaneció como representante. Todos estos movimientos (que se repitieron en filiales como Insuiña, Frigodis, Frinova, Pescanova Alimentación, Pescafresca, Novapesca Trading, Frivipesca o Bajamar Séptima) fueron previos al cataclismo de la multinacional. Asimismo, movió a una veintena de ejecutivos de su confianza de la matriz a sociedades dependientes -entre ellos a su primogénito-, como desveló FARO en exclusiva.

Pérdida de poderes

El poder general, de acuerdo con la normativa vigente, es el que permite a otra persona a que actúe en nombre de otra (o de una empresa) en todo tipo de actos jurídicos. Por ejemplo, y como apoderado, Sousa podía administrar cuentas bancarias, vender o comprar propiedades o incluso realizar transacciones bancarias en varias compañías.

Según el Registro Mercantil, Manuel Fernández de Sousa mantenía hasta ayer la condición de apoderado en la matriz del grupo, Pescanova, además de en las siguientes empresas: Pescafina Bacalao, Pescafina, Fricatamar, Acuinova SL y Frigodis (un total de seis). Ante los movimientos que se siguieron produciendo en Pescanova aún después de que el juez suspendiese las funciones ejecutivas de Sousa, Deloitte impuso a los gestores de las filiales que comunicaran cualquier decisión antes de tomarla.

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