Un emprendedor de vanguardia

03.05.2013 | 07:46
El tanatorio de Pereiró acogió ayer una misa rezada por el expresidente de Maderas Iglesias. // José Lores
El tanatorio de Pereiró acogió ayer una misa rezada por el expresidente de Maderas Iglesias. // José Lores

Don Ramón Iglesias Seoane nació en Barra de Miño, provincia de Ourense, en el año 1921. Falleció a los 92 años tras haber elevado la empresa familiar al liderato. Maderas Iglesias es, a día de hoy, el mayor fabricante español de pavimentos de madera y tarimas flotantes. Pero la historia comenzó como otras muchas, desde los cimientos, hasta alcanzar el éxito.

Hijo de una familia humilde, y con sus tres hermanos (Antonio, Filomena y María) ayudaron a sus padres en el negocio familiar, que consistía en una tienda de ultramarinos y panadería. A los 20 y 15 años, respectivamente, Ramón y Antonio, siempre en perfecta armonía, comienzan en Ourense una actividad al por mayor de maderas, vinos y otros comestibles.

Es a finales de los años 40, y después de la Guerra Civil, cuando esta pequeña empresa empieza a crecer tanto en Ourense como en Oleiros-Salvaterra.

Antonio comienza a especializarse en la madera y su preparación mientras que Ramón se empezó a encargarse de las ventas, viajando por toda la geografía española.

Durante el desarrollo industrial de los años 60 los dos se convierten en los primeros importadores de madera africana. Con amplia visión de futuro van desarrollando los procesos de transformación de la madera, hasta llegar a los productos ya acabados.

La empresa da un paso más y ofrece productos de mayor valor añadido de modo que no solo es proveedora de madera, sino también de pavimentos.

Teniendo la innovación como máxima, fueron desarrollando las tecnologías apropiadas hasta constituir una de las empresas punteras como es Maderas Iglesias. Su hermano Antonio, al cual le unía una estrecha compenetración tanto humana como profesional, falleció en el año 1981. Ramón continuaría al frente de la empresa que auparon al éxito juntos hasta el año 1985.

No obstante siempre estuvo muy interesado por la evolución de la empresa y por sus trabajadores pese a que, oficialmente, se había desvinculado de la gestión de la compañía.

Querido tío, recordamos tus iniciativas y los detalles para hacer sentir bien a tu familia y amigos, siempre vimos en ti una actitud sincera. Has dejado un hueco entre nosotros y te vamos a echar de menos.

Muchas gracias por compartir tu optimismo, tu alegría, tus ganas de vivir y de cambiar nuestro mundo.

*Sobrino de Ramón Iglesias Seoane

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