La filial argentina Argenova, con una flota de 17 buques, prepara el concurso por falta de liquidez

01.05.2013 | 00:00

La filial argentina de Pescanova, Argenova SA, ultima la documentación para presentar la suspensión de pagos, según pudo contrastar FARO en fuentes de toda solvencia. La compañía está trabajando con su equipo legal para poder formular la petición de insolvencia en cuanto sea posible, ya que no está claro el marco legal a día de hoy. ¿Por qué no? Porque el juez de lo Mercantil número 1 de Pontevedra, Roberto de la Cruz, retiró al consejo y al presidente todas las funciones ejecutivas y, por tanto, no está claro quién puede tomar la decisión efectiva de suspender pagos por mucho que Argenova sea una empresa independiente (Pescanova posee el 94,99% del capital, y consolida en el grupo). Con este paso, al igual que ha sucedido con la matriz, Argenova pretende blindarse ante sus acreedores y abrir un plazo para negociar las deudas, cuya cuantía no ha trascendido.
La solicitud de concurso se presentará en los próximos días, toda vez Deloitte no hará ningún movimiento en la pesquera hasta este jueves. Será entonces cuando, previsiblemente, se pueda tomar la decisión de suspender pagos. La decisión se ha tomado ante la grave crisis de liquidez de la empresa que, como avanzó FARO, había tenido que amarrar parte de su flota por falta de combustible y dos buques cargados de merluza negra no habían podido desembarcar la mercancía por falta de personal. La pasada semana la dirección de la planta de Argenova en Comodoro Rivadavia (en la provincia de Chubut) decidió cerrar la planta sin previo aviso, lo que supuso el despido de 40 trabajadores. Además, también posee una sede en Buenos Aires.
La flota
El grueso de Argenova está, no obstante, en Puerto Deseado, donde tiene una factoría -alquiló las instalaciones de la expropiada Vieira- y 17 barcos. Se trata de doce buques tangoneros (para la pesca de langostino), tres poteros y dos palangreros. Según avanzó la prensa local, el máximo responsable de esta empresa, Jaime Pérez Pena, había tratado de alquilar cuatro de los barcos a empresarios locales, sin éxito. "La oferta de los barcos es tentadora, hace un par de semana Pérez Pena viajó a España para hablar con Fernández de Sousa y plantearle esa posibilidad. Regresó contento diciendo que tenía el visto bueno para realizar las operaciones, pero el entusiasmo le duró muy poco porque a los dos días el juez del concurso decidió suspender a Fernández de Sousa", detalló uno de los armadores al diario digital Mar y Pesca.

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