P. PIÑEIRO/M. RODRÍGUEZ - VIGO
Mientras desde la patronal gallega (CEG) se evitaba ayer ofrecer ninguna valoración sobre la reforma laboral a falta de un análisis más reposado de las medidas aprobadas, algunos representantes del empresariado gallego, como el gerente del Círculo de Empresarios de Galicia-Club Financiero de Vigo, Jesús Bahillo, valoraron –a título personal– que "se queda corta y se podría haber hecho algo mejor, aunque en algunas cosas se avanza, como en el hecho de que ahora es más sencilla la demostración de pérdidas" para apostar por el despido objetivo con 20 días de indeminzación. Para Bahillo, esta cifra sigue siendo a veces inasumible para algunas empresas, dada la situación de tesorería que atraviesan".
A los sindicatos gallegos, mientras tanto, sin haber tenido ocasión aún de conocer la "letra pequeña" de la reforma laboral, los grandes trazos expuestos por el Gobierno les bastan para confirmar quelos cambios van a ser duros y no generarán empleo.
"Va claramente dirigido a flexilibilizar el despido y las condiciones laborales y a proporcionar mano de obra barata a la patronal; a debilitar la negociación colectiva, a dividir a los trabajadores e individualizar las condiciones laborales. Aunque la reforma aparece revestida de justificación y terminología como para facilitar el empleo, sobre todo a los jóvenes, eso es claramente engañoso". Tal es el primer análisis que ofreció el secretario general de CIG, Xesús Seixo, indignado por la puesta en escena realizada por la vicepresidenta Soraya Sáez de Santamaría y la ministra Fátima Báñez para presentar la reforma"con chulería y prepotencia".
Seixo, que ya anuncia contactos a partir de la próxima semana con las formaciones sindicales con presencia en Galicia para organizar una gran contestación social, entiende que es "una reforma dirigida por políticos elitistas de la burguesía y el PP aprovecha la crisis para proporcionar una reforma que la gran patronal y la banca pedían desde hace años".
Desde UGT-Galicia, su secretario de Empleo, José Domingo Barros, entiende que aun sin conocer los detalles, "lo grueso suena extremadamente grave, como anunciaba De Guindos" y "da la impresión de que estamos hablando de por fin consiguieron no el contrato único sino el despido único, que parece el objetivo fundamental de estas medidas". Para Barros, la reforma "no va a crear empleo sino a generar mucha más desconfianza entre los trabajadores, sobre todo entre los que llevan más de 10 o 15 años con contratos indefinidos ordinarios y otra cosa que sobresale por lo desagradable y parece una burla es lo de estar un año a prueba en una empresa, lo que generará contratos temporales 100%".
Por su parte, Maica Bouza, responsable de Empleo de CC OO-Galicia, señalaba que "lo que vemos es que en este nuevo decretazo no hay ni una sola medida para reactivar la actividad económica, que es la única manera de reactivar el empleo" y criticaba que "lo único que hay son medidas para favorecer el despido y las grandes líneas dejan intuir muchas cosas pero hay que ver cómo se concreta la norma".
Para Jesús Vázquez, director de la Escuela de Relaciones Laborales de A Coruña, la reforma laboral llega "en un contexto en el que es necesario tomar medidas drásticas" y reconoce que ahora "el empresario tiene más fácil acudir al despido objetivo. Y es al que acudirá". Vázquez explica que el nuevo modelo de despido "va a ser cómodo y manejable para las empresas" y avanza que "las soluciones no están en esta reforma laboral". Así, resume las medidas anunciadas ayer con una frase: "Nuestro conjunto de derechos laborales se va mermando".
Una opinión muy parecida tiene Xavier Vence, catedrático de Economía Aplicada de la Universidade de Santiago. Para el profesor "esta reforma lo que busca es aprovechar la crisis para cambiar las características de la negociación colectiva en España, y cambiar los derechos laborales y la protección de los trabajadores". Vence recalca que la nueva normativa no va resolver los problemas de la economía española. "Es falso que sea una solución", esgrime y apunta que habrá que ver cuál es la reacción de trabajadores y sociedad. El catedrático insiste en que "es una reforma regresiva en contra de los intereses de los trabajadores, pero tampoco es a favor de las empresas".
Por su parte, Santiago Lago, profesor de Economía Pública de la Universidad de Vigo, explica que la nueva reforma laboral no es tan extremadamente agresiva como vaticinó De Guindos, "pero sí es agresiva". Para Santiago Lago, los nuevos cambios "dan más poder a los empresarios". "Hasta ahora, la sartén estaba más del lado de los trabajadores, ahora está totalmente del lado del empresario. Los trabajadores tienen ahora menos poder", resume el profesor.