LUIS PIÑERO - VIGO
Bruselas quiere aunar las diferentes normativas sobre la concesión de créditos hipotecarios que rigen en la UE. El ponente de esta iniciativa, a la que seguramente le falta un largo recorrido por la diversidad de legislación al respecto de cada uno de los países miembros, es el eurodiputado socialista gallego Antolín Sánchez Presedo. ¿Qué busca la UE?, pues que las hipotecas sean más baratas, trasparentes y a la vez más seguras, tanto para el ciudadano como paras las entidades financieras.
El estallido en algunos países de la zona euro de la burbuja inmobiliaria fue uno de los desencadenantes de la crisis económica, principalmente en España, y ahora la UE no está dispuesta a que se reproduzca ese escenario. Para ello, la ponencia abre varios frentes para trazar las líneas que deben seguir los bancos y cajas para conceder créditos.
Sánchez-Presedo calificó la propuesta como "préstamo responsable" que tendrá como consecuencia "que no vuelva a ocurrir lo que sucedió en Estados Unidos con las hipotecas suprime y en España con el estadillo de la burbuja inmobiliaria".
El punto de partida de la nueva normativa pretende que la concesión de créditos esté ligada a la evolución de la economía real. "Si el crédito crece más que la economía de un país, sin duda nos estrellamos", manifestó Presedo.
El eurodiputado gallego señaló que la nueva normativa trataría de impedir que los depósitos de los bancos se expongan a operaciones arriesgadas y puso como ejemplo a Gran Bretaña donde se separan las actividades, crediticias e inversoras para mantener el sistema.
La reforma hipotecaria pretende que los ciudadanos europeos, compren donde compren su vivienda, puedan elegir la entidad financiera que más le convenga, además que se establezca unos parámetros comunes de evaluar el riesgo y una mayor exigencia de las entidades supervisoras.
Viviendas
También se pretende que se facilite el llevar el dinero de las entidades financieras a las regiones de la UE donde haya más demandas de viviendas, de tal manera que permita un mayor acceso al crédito con lo que se conseguirá una mayor contención de los precios. Otros aspectos que se pretenden controlar son los costes de gestión y distribución de los activos financieros, eliminando las trabas financieras actualmente existentes.
Contratar una hipoteca una vez puesta en marcha la reforma sería facilitar los cambios de entidad y la cancelación anticipada del crédito, cuestiones ahora difíciles de resolver por los ciudadanos.
Otro de los aspectos pasaría por una mayor información de los ciudadanos y otorgarles un periodo de reflexión de 14 días, en el cual podrían incluso deshacer el acuerdo de crédito si encuentran una financiación mejor o deciden optar otra vivienda. También se regularán las hipotecas inversas y la dación de las viviendas en caso de impago, aunque esta última circunstancia se dejará a las entidades financieras. También se sugiere que el valor de la vivienda sea el mismo que la tasación que hizo la entidad financiera a hora de conceder el crédito.
Con la modificación que pretende la UE se quiere favorecer a las familias "porque las hipotecas son el compromiso financiero más importante y prolongado" de los europeos. De hecho, el crédito hipotecario es fundamental para el acceso a una vivienda, ya que cerca del 70% de las familias adquieren sus residencias a través de este mecanismo. Además, su importancia económica es enorme. En 2009, el valor total de estos préstamos ascendió a 60.126 millones, que equivale al 54% del PIB de la UE.
El mercado hipotecario europeo adolece de diversidad, ya que como promedio, la cuota de mercado de los cinco mayores prestamistas de cada Estado supera el 75%. Los prestamistas son por lo general entidades de crédito, pero al menos en cinco Estados miembros las entidades no crediticias representan hasta un 12% del mercado.
El estudio de la UE señala que el 61% de las hipotecas fueron financiadas mediante depósitos, el 17,5% mediante bonos garantizados, y el 10% restante respaldados por hipotecas sobre vivienda.