REDACCIÓN
El lujoso buque oceanográfico "Pegaso" volvió ayer de nuevo al mar después de su fase de armamento en las instalaciones que el astillero Freire tiene en la curva de San Gregorio, en la avenida de Beiramar.
El barco fue botado el 17 de marzo de 2010 y pertenece al magnate del sector de las telecomunicaciones, el mexicano Alejandro Burillo Azcárraga. Se trata del buque de investigación privado más avanzado del mundo, cuya estampa recuerda más a un yate de gran lujo que a un barco destinado al trabajo científico.
El buque, que estará abanderado en Luxemburgo, está prácticamente terminado y en los próximos días va a probar sus cámaras de visión submarina, que tienen como objetivo proporcionar imágenes para los documentales de las productoras de televisión de su propietario, que posteriormente serán vendidas a cadenas de todo el mundo.
El oceanográfico, que tiene 73,5 metros de eslora y una manga de 13,5, lo que le proporciona una autonomía de más de 10.000 millas náuticas. Podrá albergar a un total de 23 personas, entre científicos y tripulación. El armador se ha reservado un puente del barco como camarote privado de 120 metros cuadrados, para seguir de cerca los trabajos de investigación.
El buque llevará un helicóptero además de un submarino para 6 personas que se está construyendo en un astillero de Trieste (Italia) y que llegará a Vigo en los próximos días.