SELINA OTERO - ENVIADA ESPECIAL A MARRUECOS
Viza y Valeo en el sector de la automoción. También el Grupo Jove y San José en construcción y logística. Todas ellas están en suelo del Reino de Mohamed VI, concretamente en la parte norte del país, en la región de Tánger, que gana cuota a la más industrializada hasta el momento: Casablanca. Las auxiliares gallegas de la automoción que han apostado por ubicar parte de su negocio en el Magreb son tan cruciales para la planta de PSA Citroën de Vigo, con continuos envíos de piezas y componentes en contenedores a través del Atlántico, como lo serán para la nueva planta que Renault está a punto de estrenar en Tánger, cuya apertura oficial se espera para el mes de junio e iniciará en marzo de 2012 la producción en serie del modelo Dacia.
Marruecos se ha propuesto convertir a Tánger en un foco clave del sector de la automoción. Sus resultados, en poco tiempo, son de vértigo para un país que ha tomado la iniciativa en el Magreb para desarrollar su propia economía y entrar con una estrategia perfectamente globalizada y pensada para competir en los mercados vecinos, Europa y Estados Unidos. ¿Sus fortalezas? La mano de obra (el 70% de la población de Marruecos tiene menos de 25 años y los sueldos son muy inferiores a los europeos), posee suelo de sobra para construir y un puerto nuevo como proyecto estrella del país: el Tanger Med, una megaestructura portuaria de 550 kilómetros cuadrados situada en la puerta norte del continente, a tan solo 14 kilómetros de España.
¿Qué le falta? El Know how y empresas con experiencia que quieran instalarse en suelo africano para llenar de contenido un recinto portuario que avanza imparable: en 2010 ya consiguió mover 3 millones de contenedores y se propone llegar a 8 millones en 2015, con el reto de situarse entre los 15 mejores puertos del mundo, mirándose en el espejo de Rotterdam.
Con opción de asentarse en zona franca o no, el Gobierno marroquí busca empresas a través de una ambiciosa campaña. El Reino de Mohamed VI ofrece ventajas fiscales, eliminación de impuestos, cobertura de parte de los costes y exportaciones sin carga arancelaria a las compañías que deseen formar parte de su joven estructura empresarial. Si el proyecto de la empresa interesada supone una inversión superior a los 18 millones de euros el Gobierno marroquí paga el 20% del coste de adquisición de terreno, el 5% de las infraestructuras externas necesarias (conexiones de tráfico) y el 20% del coste de formación de los trabajadores que necesite para poblar su fábrica (habrá cuatro centros de formación de jóvenes en exclusiva para el sector de la automoción). ¿Qué le interesa a Marruecos en estos momentos del sector empresarial español? Automóvil, aeronáutica, offshoring y electrónica.
Tal y como esboza la Agencia Marroquí de Desarrollo de Inversiones, si el proyecto empresarial es más pequeño, a modo de pyme, y ronda los 500.000 euros, el Estado, cuyo PIB ha crecido en los últimos cinco años a un ritmo de un 5%, se compromete a cubrir el 10% de la inversión total. En cuanto a las rebajas en impuestos, con el objetivo de facilitar la exportación, si la empresa está en Zona Franca, está liberada del impuesto de sociedades durante los cinco primeros años. Transcurrido este periodo, abonaría el 8,75% (calculado sobre los beneficios generados) en las dos décadas siguientes. Para las firmas que se sitúen fuera de zona franca, este porcentaje será del 30%. Además, según explica el Gobierno marroquí, las empresas que se asienten disfrutarán de los acuerdos de libre comercio que el país tiene con Estados Unidos, Turquía, Túnez, Egipto y Jordania.
En plena revolución política en el Magreb, con revueltas para derrocar dictaduras que se aferran al poder tras décadas de cerrazón, Marruecos, ajeno a manifestaciones y en un ambiente que transmite calma y seguridad en sus calles, saca pecho y furia económica para competir pese a la crisis económica global. El Rey Mohamed VI, cuya imagen cuelga en las paredes de locales públicos y privados desde Tánger hasta Casablanca, pasando por Rabat, acaba de lanzar un mensaje de avance democrático, prometiendo reformas en la Constitución y el diseño de un mapa de autonomías.
Francia es, en la actualidad, el país que más invierte en Marruecos, un 45% del total. El segundo socio comercial es España, con un 18%. El Gobierno marroquí está dando un vuelco a su economía, con la privatización de empresas y auténticas gangas fiscales para llenar sus hectáreas vacías con firmas que generen riqueza. Con esta estrategia y el fondo Hassan II para impulsar la economía, Rabat pretende crear en cuatro años 220.000 empleos directos. Según representantes del Gobierno, la crisis no le ha afectado como a otros Estados europeos.
Aprovechando la recesión económica en otros continentes y la privilegiada situación de paz en contraste con el resto del Magreb, Marruecos está inmerso en un proceso de creación de riqueza que recuerda a la vivida en España unos 20 años atrás. ¿Las ventajas? Aprovechar las oportunidades de la crisis y no incurrir en los errores de la deslocalización o internacionalización cometidos antes por por las economías más avanzadas.