B. MÁRQUEZ - PONTEVEDRA
"A día de hoy el futuro del astillero queda despejado". Son palabras del conselleiro de Economía e Industria, Javier Guerra, ayer en Pontevedra, en donde compareció acompañado por los representantes del frente de proveedores de Factoría Naval de Marín para anunciar que esta vez sí se había firmado un acuerdo marco –"último y definitivo"– de financiación de la empresa que implica a los propietarios, las entidades financieras y la administración y que permitirá al astillero, con una buena gestión, recuperar su actividad y nivel de facturación, mantener los 80 puestos de trabajo directos y los cientos de empleos generados por la industria naval auxiliar que pivota en su entorno, básicamente de la comarca. Se trata, en definitiva, de evitar la quiebra de Factoría Naval y el efecto arrastre que tendría en el ámbito económico-laboral de Pontevedra.
Para llegar a este acuerdo que diluye los "nubarrones" de última hora (dificultades relativas a garantías, a cantidades consignadas en el plan de negocio) "tanto XesGalicia como el Igape han tenido que hacer un esfuerzo adicional" recalcó Javier Guerra, que cifró la aportación definitiva de fondos públicos en 5,1 millones de euros en el caso de la firma de capital riesgo de la Xunta (en un principio su crédito participativo iba a ser de 4 millones) y en 17 millones para las líneas de avales del Instituto Galego de Promoción Económica (frente a los 13 millones iniciales).
El conselleiro de Economía e Industria citó ayer expresamente uno de los "nubarrones", que no era otro que un desfase de 6 millones de euros, dado que el astillero habría puesto de garantía en una operación un megayate, cuya construcción fue cancelada hace un par de meses pero cuya titularidad no había recuperado. Javier Guerra recalcaba ayer que su departamento hará un seguimiento exhaustivo de la utilización de los fondos públicos por parte de Factoría Naval, aunque aclaró que no entrarán en su consejo de administración. "Somos facilitadores de un proyecto no entramos como socios".
En este esfuerzo de última hora, con la que pretende evitar la quiebra de la empresa y el efecto arrastre que tendrían en el sector, los socios de Factoría Naval de Marín incrementaron en 320.000 euros la ampliación de capital asumida cuando se definió el plan de viabilidad que había sido de 3,3 millones de euros. El astillero que dirige Juan Rózpide desde el pasado mes de febrero, cuando estalló la crisis que lo situó al borde del abismo, tiene tres socios capitalistas: Pablo Comesaña, el fundador y propietario del 45% de las acciones y que dirigió la empresa hasta que Rózpide tomó el relevo; José María Suescun, propietario de Corporación Dermoestética y dueño de otro 45 por ciento y la entidad Caixa Galicia, que tiene en su poder el 10% restante de las participaciones.
El acuerdo marco de financiación con los bancos y la administración es uno de los pilares del plan de viabilidad consensuado para reflotar Factoría Naval de Marín. Los otros dos son la renegociación de la deuda con los proveedores (un frente de 390 empresas auxiliares) y un plan de negocio detallado que incluye el mantenimiento del pedido de dos buques X-bow, de apoyo a plataformas petrolíferas, encargado en su día por la naviera nórdica Svagst y que estaban en construcción.