M. RODRÍGUEZ
Si al filo de la medianoche de hoy se encuentra cenando en un restaurante o tomando unas cañas apure a pagar antes de las doce. En caso contrario será de los primeros que sufrirán la subida del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), que entra en vigor mañana. La tasa tiene tres tipos impositivos: el superreducido (4%); el reducido (7%) y el general (16%). El primero no se toca; el segundo sube un punto y el tercero dos, el nivel más alto desde que se introdujo el gravamen en 1986. El Ejecutivo anunció el incremento el pasado mes de septiembre, pero retrasó su entrada en vigor hasta el 1 de julio para asentar la recuperación económica.
El principal argumento del Gobierno para activar la medida es la necesidad de incrementar la recaudación y ayudar a reducir el déficit a niveles más cercanos al 3% en 2013. El objetivo es recaudar 5.150 millones, el 5% del déficit actual que ronda los 110.000 millones.
Los mayores detractores del incremento afirman que no hace falta subir los impuestos para reequilibrar las cuentas públicas e incluso han llegado a plantear algunas bajadas selectivas de algunos tributos para impulsar la actividad en algunos sectores, como el turismo.
Otros han alertado de la posibilidad de que la subida fiscal lastre la incipiente y débil recuperación del consumo en el tercer trimestre y lleve a España a un nuevo periodo de recesión económica.
Sin embargo, también muchos organismos, algunos internacionales, han dado el visto bueno a la iniciativa del Gobierno y han argumentado que el IVA es uno de los impuestos que menos pueden distorsionar la actividad.
¿Qué es cada tipo? El general, que aumenta del 16% al 18% tras 15 años estancado, es el que se aplica por defecto a todos los productos y servicios, lo que incluye electrodomésticos, ropa, calzado, tabaco, bricolaje, servicios de fontanería y vehículos, entre muchos otros. También afecta a la electricidad, los combustibles, el gas natural y el butano, que han subido en los últimos meses y que ahora tendrán que incorporar el aumento fiscal.
El tipo reducido, que se eleva del 7% al 8%, actúa sobre los alimentos en general, el transporte de viajeros, los servicios de hostelería, las entradas a espectáculos, los servicios funerarios, las peluquerías, dentistas, edificios, viviendas y complementos para el diagnóstico o alivio de enfermedades.
El superreducido, que se aplica a alimentos básicos y de primera necesidad (pan, leche, frutas y verduras), las viviendas de protección oficial, medicamentos o algunos productos culturales (libros, periódicos y revistas no publicitarios) se mantiene en el 4%.
¿Cómo afecta esta subida a los gallegos? Las organizaciones de consumidores han cifrado en algo más de 200 euros al año el efecto que provocará el aumento en el bolsillo de una familia de la comunidad. Y eso que la mayoría de las grandes cadenas comerciales han asegurado que no repercutirán el alza del impuesto en sus productos. Uno de los primeros en tomar la iniciativa fue Inditex. Hace casi dos meses, el consejero delegado, Pablo Isla, confirmó que la multinacional textil asumiría el alza del impuesto. Algo similar van a hacer Carrefour, Mercadona, Lidl o Eroski. Esta última, sólo lo hará durante el primer mes. Lo más probable es que todas lo vayan repercutiendo progresivamente.
Un estudio que acaban de divulgar las Cámaras de Comercio señala que el 48% de las compañías españolas trasladará el incremento a los precios, un 24,4% asumirá totalmente el impacto en sus márgenes de negocio y el 26,8% restante combinará ambas opciones. Otro estudio realizado por Alimarket entre supermercados y empresas de alimentación señala que el 25% de los encuestados prevé que se produzca una caída de las ventas.
Nadie o casi nadie está contento con el alza del IVA. La iniciativa no ha estado exenta de polémica y ha sido criticada y puesta en duda desde que fue anunciada. José María Seijas, presidente de la Federación de Comercio de Galicia, reconoce que las previsiones económicas “no animan al consumo” y achacó este hecho a “las alarmantes cifras del paro, el alza inminente del IVA, las anunciadas subidas de impuesto y recibos y las congelaciones y reducciones salariales”.
La Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU) pide “transparencia” a los comercios que no apliquen la subida “para que el consumidor sepa dónde le conviene más comprar” y denuncia que el incremento del impuesto no es “en absoluto” una noticia positiva.
Gestha
Los técnicos de Hacienda (Gestha) alertaron ayer de que la subida afectará principalmente a los 26 millones de españoles que ingresan menos de 30.000 euros anuales, lo que supone el 88,76% de los contribuyentes. “El impuesto perjudicará la cesta de la compra de la mayor parte de los ciudadanos españoles porque dedican sus ingresos al consumo y no al ahorro, que no está gravado por el IVA”, explica José María Mollinedo, secretario general de Gestha. Mollinedo considera que el aumento de la tasa es “regresiva”, ya que afectará a los colectivos con menor poder adquisitivo, como son los cerca de 18,4 millones de pensionistas y los mileuristas, que representan el 63% de los ciudadanos españoles.
La patronal del sector del automóvil, por su parte, destaca que el sector “ha aguantado el primer semestre del año gracias a una serie de estímulos en la demanda “pero advierte de que la inminente finalización del Plan 2000E y la subida del IVA provocarán que la demanda de vehículos caiga “considerablemente” a partir de julio.
El secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, no pone en duda el incremento y afirma que el consumidor no sentirá el impacto de la subida, ya que ésta la asumirán las empresas y su influencia en los precios será muy limitada.