U.F. - VIGO
La colaboración con la Justicia de los armadores y marineros detenidos en la "Operación Abuelo" permitió localizar en Portonovo un "zulo" con 93 kilos de dinamita y cientos de detonadores que habían ido acumulándose durante años. De hecho, parte de los explosivos están inservibles.
El marinero del "Playa de Portonovo", Manuel Soto, que quedó en libertad con cargos, llevó a la Guardia Civil hasta un galpón usado oficialmente para guardar leña, en una finca de la que es titular en Rara (Portonovo), y les mostró el lugar donde estaba oculta la dinamita, enterrada en garrafas metálicas. Los agentes, con una pala, desenterraron el material que fue trasladado a la Comandancia de Pontevedra. Al mismo marinero se le vincula también con los 17 kilos de explosivos intervenidos la víspera en Portonovo.
El armador del barco, José Deza Castro, que habría asegurado desconocer el almacenaje de los explosivos, ingresó en prisión provisional, si bien es el único que podrá salir bajo fianza, en concreto de 90.000 euros, según auto dictado por el juez de Cambados el viernes por la noche tras tomarle declaración.
Salvo que se abran nuevas líneas de investigación y se le acusa de tráfico de explosivos (el auto le atribuye como al resto un posible delito de tenencia de explosivos y otro contra el medio ambiente por su uso en la pesca de sardina), su familia confía en que salga de prisión mañana, ya que aportarán el aval del barco como fianza. En principio no se pudo demostrar que los 93 kilos de dinamita fueran suyos, aunque sí habría declarado que lleva más de 14 años pescando con explosivos. En principio la fianza de 90.000 euros serviría para avalar la responsabilidad civil que podría corresponderle como propietario del barco, según fuentes jurídicas consultadas por FARO.