FERNANDO MARTÍNEZ - PONTEVEDRA
Las entidades financieras apuestan por el futuro de Factoría Naval de Marín y ven "muchas posibilidades" de aportar los avales que el astillero necesita para evitar un concurso de acreedores. Es la información que recibieron ayer los proveedores, tras las negociaciones mantenidas durante el pasado fin de semana entre empresarios y representantes bancarios.
Quedaría únicamente recibir la confirmación de los consejos de administración de las tres entidades implicadas en el plan (Caixa Galicia, Caixanova y Bancaja) y que el nuevo armador noruego, Esvasgt, confirme también el mantenimiento de los pedidos. También en este campo las negociaciones "van por buen camino", según aseguró el portavoz de los proveedores, Rafael Outeiral.
Los acuerdos se cerrarán en los próximos días, "incluso es posible que en las próximas horas" –aseguró Outeiral–, ya que las entidades financieras han manifestado "buena disposición" a avalar el plan de viabilidad. "Sólo falta la confirmación", subrayó Outeiral.
En cuanto al nuevo armador, se ha producido también un "acercamiento importante", explica el portavoz de los proveedores del astillero. "Ahora hay que darle forma, materializarlo en un documento, pero hay buenas expectativas", reiteró el gerente de Nodosa.
La misma "buena disposición" aprecian los representantes del comité de empresa, tras las informaciones que les han llegado desde la propia empresa, si bien admiten que "falta a peza máis importante, que é a decisión dos armadores", explica Tomás Lorenzo, de CCOO.
Unos y otros esperan una pronta confirmación de tales "buenas expectativas", ya que el plazo para que el astillero no entre en concurso de acreedores expira el próximo sábado. Antes de esa fecha tendrán que firmarse los avales que permitan dar liquidez al astillero, con lo que se consolidaría otro de los pilares esenciales del plan de viabilidad con el que Factoría Naval de Marín pretende superar la grave crisis que atraviesa.
Los proveedores entienden que con las negociaciones del último fin de semana se ha dado un paso importante para sacar la empresa a flote. Confían además en que este respaldo de las entidades financieras sirvan para convencer al armador Esvasgt de que mantenga vivo el pedido de dos buques X-bow (de apoyo a plataformas petrolíferas), un requisito imprescindible para reflotar la empresa. Supondría, por un lado, una carga de trabajo para al menos un año y medio y, por otro, el ingreso de cien millones de euros por cada entrega.