LUI COSTAS - A CORUÑA
Volvoreta S.A., la empresa de la diseñadora Kina Fernández, está al borde del abismo. La compañía acaba de declararse en suspensión de pagos y pretende despedir a un 70% de las trabajadoras que operan en la fábrica con sede en A Grela. A dos semanas de que la diseñadora presente su nueva colección Otoño-Invierno 2011 en la pasarela Cibeles, el gerente y los asesores jurídicos de la compañía reunieron el miércoles a la plantilla para comunicarle la declaración de concurso voluntario de acreedores y su pretensión de despedir a unas 26 empleadas de las cerca de 40 que trabajan para la firma con contrato indefinido a través de un Expediente de Regulación de Empleo que sin embargo todavía no ha sido presentado.
La empresa solicitó el concurso voluntario de acreedores a finales del año pasado ante el juzgado de lo Mercantil número 1, que el pasado 21 de enero declaró a la empresa en suspensión de pagos y nombró a un administrador concursal, según un anuncio publicado ayer en el Boletín Oficial del Estado. Los acreedores de Volvoreta S.A. –entre ellos los 40 empleados de la firma– tienen 15 días de plazo para comunicar el importe de su deuda y presentar la documentación que lo acredite.
La crisis económica, que se ha cebado especialmente en el último año y medio con el sector textil gallego, ha situado a Kina Fernández al borde de la quiebra con una deuda de al menos 2,6 millones de euros entre proveedores, Agencia Tributaria y los socios de Volvoreta S.A. La empresa adeuda además cuatro pagas a sus trabajadoras; las dos extraordinarias de 2008 y las de 2009, lo que ha llevado a al menos una decena de ellas a exigir la extinción del contrato por vía judicial por grave incumplimiento.
Y es que el de 2008 fue un muy mal ejercicio económico para Kina Fernández. Sus ventas cayeron un 20% y cerró el año con cerca de 600.000 euros de pérdidas que lastraron la actividad, según las últimas cuentas que Volvoreta depositó fuera del plazo legalmente establecido en el Registro Mercantil. El informe de la compañía que auditó las cuentas apreciaba incluso cierta "incertidumbre sobre la capacidad de la sociedad de continuar su actividad".
Los socios de la compañía –Kina Fernández y su marido– confiaban sin embargo en cerrar 2009 con unas pérdidas de 53.766 euros y obtener resultados positivos a partir de 2010 con un plan de negocio de 2009 a 2014 con el pretendían reducir una serie de gastos y abrir nuevos puntos de venta para incrementar su cifra de negocio. La situación económica sin embargo no ha permitido a la compañía remontar los malos resultados de 2008 y a finales de 2009 solicitó la suspensión de pagos tras comprobar su incapacidad para hacer frente a las deudas pendientes con entidades financieras, proveedores y empleados.
El gerente de la compañía reunió el pasado miércoles a la plantilla para comunicarle la declaración de concurso de acreedores y la previsión de despedir a 26 personas, aunque mostró su disposición a continuar con la actividad. Trabajadoras consultadas por este periódico explicaron sin embargo que con una reducción de la plantilla tan acusada, el diseño y confección de prendas que Fernández desarrolla en su nave de A Grela es inviable y temen una deslocalización de la producción como la practicada por Inveravante en Caramelo.