A. OTERO - VIGO
Considerada la Biblia de los vinos en España, la Guía Peñín 2010, renovada con motivo de su vigésimo aniversario, dedica sus primeras páginas al catálogo de Koala Internacional. Al frente de esta floreciente empresa con apenas cuatro años de existencia está el vigués Francisco Barberá: "Se habla mucho de los suecos, del diseño nórdico, tan de moda. Pues nosotros somos gallegos que innovamos y que demostramos que podemos llegar a todos los mercados".
En la actualidad, el sacacorchos Koala, el invento estrella de la firma con sede en el polígono de A Granxa (Porriño), tiene presencia en todo el planeta: Estados Unidos, Canadá, México, Chile, Francia, Italia, Portugal, Benelux, Suiza, Suecia, Alemania, Reino Unido, Finlandia, República Checa, Países Árabes, Israel, India, Australia y Japón. Ni la acuciante crisis económica mundial frenó el éxito de este pequeño artilugio "made in Vigo". El año pasado vendió 700.000 unidades –un 30% más que el anterior– y en 2010 se propone superar el millón en total en sus dos canales de comercialización: bodegas y tiendas.
¿Pero qué diferencia a este sacacorchos de cualquier otro? Su fácil manejo y su cuidado diseño. Gracias a la articulación del gancho principal que lo prensa sobre el cuello de la botella, el sacacorchos Koala permite al anfitrión extraer el tapón con una sencilla maniobra; sin herirse las manos ni mancharse. Son detalles casi insignificantes de su fácil funcionamiento, pero de crucial importancia para su sorprendente demanda. A la altura, incluso, de su diseño y presentación. Se fabrica en los colores más llamativos de la escala cromática y su variopinta decoración, con motivos de lo más atractivos, lo convierten en un objeto tan útil como decorativo.
"Esto no tiene nada que ver con lo que puedes encontrar en un chino". Barberá hace esta puntualización al hablar del precio medio de sus productos. En tiendas de El Corte Inglés, La Oca, Vips, vinotecas y otros establecimientos de menaje el coste de su singular invento ronda los 15 euros, lo que prueba que, cuando algo gusta, el cliente satisface su capricho gastándose los cuartos.
Koala Internacional vende el 50% de su producción al extranjero. "Pagan por adelantado en lugar de a 90 días, como aquí, y eso representa una tranquilidad". Ahora acaban de desembarcar en el potente mercado de Estados Unidos de la mano de una red de 200 comerciantes que mostrarán su catálogo en las principales ciudades del gigante americano. En la sede de la firma, el padre de Francisco, Agustín Barberá, no oculta su satisfacción por la excelente acogida de sus mercancías sin dejar de recordar el esfuerzo y el riesgo que requiere sacar adelante una empresa de estas características. "Todos los gobiernos hablan mucho de ayudar a la innovación. Nosotros no hacemos otra cosa y seguimos sin tener facilidades", sentencia.
Y es que Koala ha creado hasta 20 patentes internacionales de otros productos muy vinculados con el vino y el menaje. Desde diminutas y coloreadas cintas de velcro "antigoteo" para identificar las copas de cada uno de los comensales; quitamanchas específicos para eliminar los rastros de vino; y tapones dosificadores en forma de margarita. "Nunca sabes dónde puede surgir la idea. Una noche estábamos cenando y al camarero se le resbaló una botella que había cogido por el enfriador. Puso pingando a uno de nosotros. A los pocos días ya estábamos ideando un enfriador con una superficie elegante y con una sencilla asa en la parte inferior para evitar que se cayese la botella", rememora Agustín.
Ahora todos en la empresa están concentrados en el lanzamiento del "High Tech", un sacacorchos de diseño revolucionario. Todavía no han iniciado su venta y una bodega portuguesa ya ha reservado 20.000 unidades. Pero la verdadera prueba de fuego del "HT" será la feria del vino en Frankfurt (Alemania). Allí espera Koala descorchar de nuevo con éxito el nombre de Vigo.