J. CARNEIRO - VIGO
Galicia es la segunda comunidad autónoma española que más peso ha perdido en la aportación al Producto Interior Bruto (PIB) nacional desde 1995, sólo por detrás de Castilla y León. Este es uno de los datos que se destacaron ayer en la primera "Convención Atlántica de Empresarios Gallegos", celebrada en Vigo, y en la que se analizó la evolución reciente de la economía autonómica, marcada por la crisis, y sus perspectivas de futuro. La mayoría de sus ponentes, entre los que se encontraban directivos de entidades financieras como Caixanova y de multinacionales del automóvil como Prevent, coincidió al apostar por adoptar políticas de colaboración entre empresas y la internacionalización para superar la crisis.
El primer ponente en exponer sus ideas fue Gregorio Gorriarán, director general adjunto de Caixanova y director de la división comercial de la entidad. Este destacó la pérdida del peso económico de Galicia en el conjunto del Estado. Así, la aportación gallega al PIB pasó del 5,6% en 1995 al 5,2% en 2008, año en el que comenzó la crisis. El directivo hizo un repaso de los principales indicadores económicos a nivel europeo e internacional, entre los que ya se observan síntomas de recuperación, como la producción industrial. En el caso español, Gorriarán destacó la fuerte recuperación del ahorro privado, tanto a nivel de hogares como de empresas, que ha logrado compensar el "intenso deterioro del público" en el tercer trimestre de 2009.
Sobre el mercado laboral, el responsable de Caixanova asegura que el grado de deterioro "todavía es propio de un mercado laboral recesivo". En este sentido, señaló que la cifra de parados se situó en 2009 por encima de las 220.000 en Galicia, lo que supone un aumento del 17,34% en relación a 2008. El deterioro del mercado laboral impide, según este experto, que se recupere el consumo. Para 2010, Gorriarán admite que Galicia asistirá a nuevas destrucciones de empleo, aunque "cada vez con menor intensidad". Asegura además que este año se registrarán los primeros crecimientos trimestrales, aunque habrá que esperar al próximo año para consolidar la recuperación económica.
El segundo ponente en participar fue Luis González Farrera, presidente de Prevent Vigo, empresa de componentes para automoción, y director general de SACE. González explicó que Galicia tiene una economía basada en la inversión y que necesita cerrar "ciertas brechas pendientes" para poder situarse como una economía basada en el conocimiento. En esta línea, este directivo apuesta por desarrollar un modelo económico basado en un grupo reducido pero "suficientemente diversificado" de clusters estratégicos, incrementando el gasto en innovación y desarrollo y potenciando una mayor internacionalización de la actividad empresarial.
González identifica tres tipos de clúster en Galicia: estratégicos, de soporte y los que fomenten la cohesión y el equilibrio territorial. En el primero engloba al transporte, el naval, la automoción y textil, industrias consolidadas y con un gran efecto de arrastre. Clusters de soporte serían las TIC (tecnologías de la información y la comunicación), las biofarmacéuticas, energía y medio ambiente y servicios financieros. Madera, agroalimentación y piedra natural constituirían los clusters de cohesión y equilibrio territorial.
El presidente de Prevent sostiene que esta política empresarial asociativa debe ir acompañada de inversiones en infraestructuras y telecomunicaciones, así como de una mejora de la formación y una mayor inversión en I+D+i. Además, asegura que la economía gallega debe realizar un esfuerzo para seguir atrayendo capital extranjero que complete las cadenas de valor de los clusters.