REDACCIÓN - CANGAS/BAIONA
Su mujer Beatriz y su hija Nicole, de tres meses, le despidieron dentro de la casa. No salieron, los abrazos se dieron en la más estricta intimidad y se felicitaron unas navidades que no pasarán juntos. Fuera aguardaba el taxi y Jesús Dacosta, de 32 años, abandonó solo la casa de Aldán, en Cangas. Eran las 10 de la mañana cuando el marinero, engrasador en el "Alakrana", subía al coche que le llevó al aeropuerto de Peinador, en Vigo. Allí le aguardaba su compañero Antonio Costas, de Baiona. Ambos son los últimos marineros gallegos en incorporarse al relevo de la tripulación del atunero vasco tras el secuestro por piratas somalíes.
A las cinco de la tarde, ya estaban en París y una hora y media después tenían que volver a coger otro avión que les llevaría, volando toda la noche, a las Seychelles, en el Índico. Allí ya permanecen, a bordo del "Alakrana", los otros marineros del relevo para poder iniciar una nueva marea al atún.
Jesús Dacosta y Antonio Costas retrasaron su marcha a las Seychelles para poder coincidir durante el fin de semana en casa con sus hermanos Secundino y Pablo, respectivamente, que sufrieron el secuestro del barco durante 47 días. "Está bajo de ánimos, es lógico tras 47 días de secuestro", asegura Jesús Dacosta de su hermano Secundino.
El domingo, el panguero del "Alakrana" iba a realizar el saque de honor en el partido del Rápido Bahía, de Aldán. Su padre Secundino, forofo del equipo de su parroquia natal a cuyos partidos no dejó de asistir durante el secuestro, así lo hubiera deseado, pero a última hora su hijo no pudo acudir "porque no se encontraba bien". Ayer, con otros tripulantes que sufrieron el secuestro, acudieron a una consulta de un psicólogo, como suele ser habitual en este tipo de situaciones. "Ya hablará" insistió su hermano Jesús, consciente también de la dura marea de cuatro meses que le va a tocar: "Vamos con agentes de seguridad y un poco más tranquilos, aunque también con un poquito de miedo".
El padre de Secundino y de Jesús asegura que su hijo mayor ha regresado a Cangas "fastidiado" del secuestro: "Vale más una imagen que mil palabras", dice Secundino Dacosta de su hijo. Asegura que su primogénito le comentó que durante el secuestro lo pasaron muy mal "peor que en una cárcel. Los piratas eran imprevisibles y les hacían callar la boca, les humillaban".
La casa armadora no ha dado ninguna fecha a los tripulantes del "Alakrana" que vivieron el secuestro para reincorporarse a su vida laboral: "Tienen todo el tiempo que quieran para recuperarse", dice Secundino.
Este marinero jubilado asegura que sus hijos están curtidos en el sufrimiento porque vivieron a lo largo de su vida momentos muy difíciles: "Sufrieron lo suyo y es difícil que se quejen de algo. Pueden estar destrozados, que no se quejan". Recuerda que Jesús, con 13 años, ya empezó a trabajar en las bateas.