REDACCIÓN - VIGO
Los 36 tripulantes, ocho de ellos gallegos, del atunero vasco “Alakrana”, liberado el martes por piratas somalíes tras 47 días de secuestro, desembarcaron ayer en Port Victoria, capital de las Islas Seychelles, donde su patrón, Ricardo Blach, confesó que durante el cautiverio fueron maltratados por los piratas y llegaron a temer por sus vidas.
El pesquero llegó a puerto escoltado por las fragatas de combate “Méndez Núñez” y “Canarias”. Antes de entrar en la rada, el armador del buque, Kepa Etxebarria, el secretario general del Mar, Juan Carlos Martín Fragueiro, el embajador en Etiopía, Antonio Sánchez Benedito, y el secretario general de Política de Defensa, Luis Cuesta, subieron a bordo para felicitar a los tripulantes. También subió un médico del Instituto Social de la Marina para atender a tres de los marineros que estaban peor de salud tras el largo cautiverio.
En tierra esperaban con impaciencia y ansiedad una docena de familiares de los tripulantes gallegos, así como autoridades de Seychelles, así como la familia de Wilson, el pescador de este país integrado en la tripulación del “Alakrana”.
Nada más descender del barco, se vivió el momento más intenso y emotivo al fundirse entre abrazos y algunas lágrimas los marineros y sus familiares.
Maltrato a la tripulación
En sus primeras declaraciones a los periodistas, el patrón del “Alakrana”, el baionés Ricardo Blach, junto con su hija Cristina, confesó que los piratas maltrataron a la tripulación “y a mí al que más”, y agresó que llegó a temer por su vida. “Ellos veían que era el que más entero estaba y había que tratar de hundirme. Me pegaban, me amarraron y mil cosas más”, relató. “Esta ha sido la peor experiencia de mi vida”, recalcó el patrón.
Uno de los momentos más críticos del secuestro, según Blach, fue cuando los piratas comenzaron a ametrallar la zona de proa de su barco, al tiempo que estimó que las pérdidas causadas por los 47 días de acutiverio son “cuantiosas”
“Los piratas nos han tratado mal, peor imposible”, prosiguió antes de inidicar que a partir de ahora los pesqueros que naveguen por esas peligrosas aguas irán protegidos “en un 90 por ciento”. “Habrá mucha más seguridad, no total, pero en el 90% si van a ir, cosa que no teníamos antes”.No obstante, aseguró que “sigue valiendo la pena” faenar en las aguas del Indico, frente a las costas de Somalia.
Tras definir como un “sueño” el momento de volver a tierra sano y salvo tras el secuestro, Blach anunció que se jubila y que ésta era su última campaña como patrón. “Ya me correspondía hace tres años, pero por hacerle un favor a mi armador, un chico joven, me quedé. Este es mi último viaje, ya me jubilo” confesó abrazado a su hija Cristina. También añadió que si el resto de los marineros del “alakrana” no encuentran “un buen trabajo en tierra” volverán al barco para seguir faenando.
El patrón quiso agradecer la gestión del Gobierno para que les “sacara del infierno” en el que han permanecido. Así, reconoció la labor del Ejecutivo, del embajador español en Kenia, Nicolás Martín Cinto, y al conjunto de autoridades que han participado en la liberación del barco. Así lo manifestó en declaraciones a TVE, donde reconoció que el embajador ha “facilitado todo” a los marineros y en su conjunto “se ha portado de maravilla”. Del mismo modo, el marinero que se puso en comunicación en varias ocasiones con los familiares para ofrecer información sobre su estado de salud y de ánimo, declaró que tras la liberación está viviendo “un sueño”.
Tres marineros, mal
Tres de los tripulantes precisaron atención médica por parte de un médico del Instituto Social de la Marina a su llegada a las Islas Seychelles. Estos tres marineros eran los que se encontraban peor de salud tras tantos días de cautiverio, por lo que se sometieron a una serie de chequeos que determinaron que no había ningún impedimento para que puedan viajar a España, lo cual, en cualquier caso, no significa que no tengan que hacerse más pruebas una vez lleguen a sus domicilios.
La ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Medio Marino, Elena Espinosa, ya adelantó que los pescadores se someterían a revisiones médicas “en su mayoría rutinarias” y que habían sido solicitadas por el Instituto Social de la Marina.
Las declaraciones del patrón, que fueron las únicas ofrecidas por la tripulación, precedieron a las del embajador español en Etiopía, quien subrayó que todos los pescadores están en “buen estado” y “animados”. En la misma línea se pronunciaron Luis Cuesta y Juan Carlos Martín Fragueiro, quien dijo desconocer datos sobre el pago del rescate y recalcó que “el Gobierno lo que ha hecho ha sido ayudar al armador” en la gestión de la liberación del “Alakrana”.
Como estaba previsto, no acudieron a la llegada del barco los familiares de los 8 pescadores vascos, que rechazaron viajar en el avión de las Fuerzas Aéreas Españolas, fletado por el Ministerio de Defensa.
Los marineros y sus familias prefirieron pasar las primeras horas del reencuentro en el interior del barco. Por la tarde se dedicaron a pasear por Port Victoria y después se prepararon para regresar durante la noche a España. La expedición gallega llegará en un avión fletado por la Xunta sobre las 10 de esta mañana al aeropuerto de Peinador. Coches del parque móvil de la Xunta trasladarán a los marineros y familiares a sus domicilios.