SELINA OTERO - VIGO
"Estamos mucho más tranquilos y ahora sí podemos empezar a pescar, iniciar la marea. Sin seguridad no sería posible, no podríamos arriesgarnos, tal y como está el panorama en el Índico. Es como estar en calma, relativamente claro". Con estas palabras de alivio el capitán del Draco, Álvaro Lorenzo, transmitía a la compañía armadora del barco vía telefónica la satisfacción y la gratitud de la tripulación tras acoger a bordo a los esperados infantes de marina, sin los cuales es prácticamente imposible hacerse a la mar en el Cuerno de África.
Con los compañeros del Alakrana secuestrados en algún lugar cercano a Somalia y tras la llegada de soldados a todos los atuneros españoles que faenan en el Índico, el Draco aguardaba, con urgencia, su particular equipo de seguridad privada. Al tratarse de un barco abanderado en Seychelles, este atunero que zarpó del puerto de Vigo el pasado día siete de octubre con 30 hombres a bordo (catorce de ellos gallegos), no podía beneficarse de las medidas tomadas por el Gobierno español para proteger a su flota. Ha sido la propia armadora la que se ha visto obligada a contratar una empresa de seguridad privada, especializada en uso armamentístico y operaciones de alto riesgo, para que su barco pueda faenar próximo al Golfo de Adén en iguales condiciones.
El Draco arribó esta semana a las Islas Seychelles, tras más de un mes de travesía. El viernes embarcaron los cuatro ex militares, miembros de una compañía especializada en seguridad privada, que se encargarán de mantener a la tripulación y al buque lejos de posibles ataques de piratas en la marea que ahora inician. La tripulación del Draco está habilitando los camarotes para compartir su casa flotante con los cuatro inquilinos guardianes de su seguridad. "Son ex militares o infantes de marina que no ejercen. Al final contratamos los servicios de la compañía UC Global, con sedes en Miami, México y España. La plantilla de esta empresa está formada por ex militares, ex policías o profesionales de seguridad de más de veinte países. Contratamos cuatro hombres, como el resto de embarcaciones. Cada uno lleva un arma corta siempre encima y, además, tienen a bordo fusiles automáticos de asalto y fusiles de largo alcance", explica desde su oficina en A Coruña Federico Ródenas, director de operaciones de la compañía armadora del barco, Mar de Hydra. Mientras el Draco, fondeado en un puerto Seychelles, se prepara para iniciar la marea (tareas de avituallamiento) los agentes de seguridad imparten un cursillo acelerado a los tripulantes como simulacro de cómo hacer en caso de que los corsarios ataquen. Cuerpo a tierra y dejar que las armas suenen.