B. MÁRQUEZ - PONTEVEDRA
Trèves ha puesto sobre la mesa su última propuesta para pactar, en un clima de paz social, el cierre de su fábrica de Salcedo, en Pontevedra. La dirección de la empresa está dispuesta a pagar unas "elevadas indemnizaciones", de 51 días de salario por año trabajado, a las 133 operarias que quedarán en la calle por el cese de actividad de la planta. Según estimaciones sindicales esta oferta situaría las indemnizaciones en una media de 12.000 euros por empleada.
La multinacional considera "inviable" a día de hoy –y los sindicatos CIG y UGT así lo asumen– la incorporación de algunas empleadas a la fábrica que tiene en O Campiño, inmersa en un expediente de regulación de empleo (ERE). Eso no es óbice para que se comprometa a que en un futuro, si remonta la situación, contrate de manera preferente a ex operarias de Salcedo, siguiendo un criterio de antigüedad y obviando el período de prácticas.
El despido de la totalidad de la plantilla llevará pareja la puesta en marcha de un plan de recolocación laboral de las trabajadoras en empresas de los sectores de la automoción y del textil, tutelado por los sindicatos, la Inspección de Trabajo y la Dirección Xeral de Relacións Laborais.
Este plan contempla que las firmas de automoción que pretendan hacerse con algún tipo de subvención o ayuda de la Xunta para el fomento o la consolidación de empleo deberán considerar a las despedidas de Tréves-Salcedo como una opción preferente.
Contactos
Las estimaciones de la administración y del clúster del automóvil es que este sector supere su crisis a principios de 2010 y, de hecho, existen ya contactos con empresas pontevedresas que están valorando la ampliación, de forma más o menos inmediata, de sus plantillas y que estarían dispuestas a incorporar a personal experimentado como el de Trèves.